¿COCINEROS PERIODISTAS O PERIODISTAS COCINEROS?

UNA NOTA DE MAGLIONE

 

 

  

EL ASUNTO

 

Esta pregunta me surge desde hace muchísimo tiempo. Quizás quien me la respondió un día con un simple gesto fue uno de los principales empresarios periodísticos del Perú: Bernardo Roca Rey.

Bernardo es un apasionado de la gastronomía, lo que lo llevó a ser presidente de la Asociación Peruana de Gastronomía, que a su vez organiza desde hace años la que, quizás, sea la mejor feria gastronómica de América Latina y posiblemente una de las mejores del mundo: MISTURA.

 

BERNARDO ROCA REY

 

Con él vamos coincidiendo en distintos lugares de América, porque tenemos la fortuna de que nos inviten a dar charlas relacionadas con la enogastronomía. Así fue que un día, coincidimos en Guayaquil. Su charla en la ocasión era sobre la preparación de un ceviche de pulpo.

Como estaba representando la cocina argentina el querido Pedro Lambertini, Bernardo le pidió que la preparación del plato que él iba a explicar, la hiciera él. Obviamente, Pedro aceptó de inmediato, lo que no evitó mi curiosidad por saber a qué se debía esa suerte de “delegación” de tarea.

 

PEDRO LAMBERTINI

 

Bernardo fue contundente: “Alejandro, no me simpatizan los cocineros metidos a periodistas, por lo que no me gusta exhibirme como un periodista cocinero”.

 

EL PLANTEO

 

 

Sabemos que el mercado periodístico está inundado de periodistas vocacionales de todo tipo y color, pero pocas ramas del periodismo se han visto invadidas por la aparición en el ruedo de centenares de “espontáneos/as”. Diarios importantes ven pasivamente como migran periodistas especializados en tecnología, por ejemplo, rumbo a la enogastronomía, aunque, es justo reconocer, a veces han tenido la precaución de formarse en el tema al transfugarse de un tema a otro.

Pero también, se dan los casos de la “colega” de importantísimo matutino porteño, que con gran erudición, escribió en una nota que “Cristóbal Colón y sus hombres se sorprendieron al ver la forma en que los naturales del lugar cocinaban la carne de vaca…” (la frase está depositada en mi memoria, por lo que no puede que no sea textual, pero sí lo es el concepto). Es decir, sin sonrojarse había establecido la presencia de ganado vacuno en la América precolombina ¡y nadie en el periódico de marras le enmendó la plana!

 

 LOS COCINEROS PERIODISTAS

 

La pregunta debería ser: ¿comunicar aspecto de la cocina lo transforma a uno en periodista? Mi respuesta es contundente: NO. ¿Alguien se ha atrevido alguna vez a considerar miembro del gremio periodístico a la señora Petrona C. de Gandulfo?

 

ANNA MARÍA MUCHNIK Y DOÑA PETRONA EN “BUENAS TARDES, MUCHO GUSTO”, EL ÉXITO INDISCUTIDO DE LAS TARDES QUE CATAPULTÓ A LA FAMA A LA ECÓNOMA

 

Un día, cocineros profesionales como don Pedro Muñoz o Carlos Alberto “El Gato” Dumas, salieron de sus cocinas y comenzaron a recorrer los salones de sus restaurantes y se contactaron con sus comensales-clientes. En el caso del Gato, esto lo llevó luego a la televisión y a una presencia en el mundo mediático. Nunca, jamás lo escuché considerarse periodista de forma alguna.

Varios de los que lo siguieron se sintieron, por el contrario, convocados a ejercer vocacionalmente el periodismo, aún al precio de quitarle el trabajo a los periodistas profesionales. Los periodistas nunca –pudiendo hacerlo- ocuparon el lugar de los cocineros, pero algunos/as de éstos/as pasaron a sentirse aspirantes del premio Pulitzer.

Lo peor del asunto es que entrevistan como si fueran periodistas, sin tener el más mínimo conocimiento de que la entrevista requiere una cierta técnica, que luego se puede adaptar al gusto y paladar de quien la realiza.

 

 

Entrevistar a alguien seriamente, requiere por lo menos informarse de la persona y la actividad que desarrolla. Hace tiempo vi a un apreciado cocinero francés radicado en la Argentina –disculpen si me reservo el nombre- entrevistando a una dama que se identificaba como quesera artesanal. El entrevistador comenzó por reconocer que no sabía cómo se decía fromager en castellano. La entrevistada, que daba muy bien en cámara, ignoraba que existiera la Asociación Latinoamericana de Queseros Artesanos y la “entrevista” fluyó –en realidad siempre fluyen porque el espectador promedio, por lo general, tampoco entiende mucho acerca del tema de la entrevista, ni tiene porqué hacerlo-.

  

Los periodistas gastronómicos

 

FERNANDO VIDAL BUZZI

  

Después tomemos en cuenta que en nuestro país no hay especialización sobre la enogastronomía para periodistas. Quizás alguna escuela de cocineros dé algún curso corto sobre el tema, cuyo director explica que los “profesores” ¡son los mismos cocineros que explican el empanado de una milanesa! Es decir, como diría Minguito Tinguitela: un verso.

Cómo es verso cuando algún/alguna colega da un “curso” consistente en 4 clases de dos horas cada una, que por otra parte son bien pagas. ¿Realmente alguien se atreve a afirmar  que en 8 horas se aprende sobre el tema?

 

ANTONIN CARÊME

 

Entonces, un mala leche les pregunta a los egresados acerca de quién era Antonin Carême, y se encuentra con que ni cocineros ni “periodistas especializados” tienen la menor idea acerca de quién se les están hablando.

Personalmente tomé contacto con el director de la carrera de periodismo de una conocida universidad privada de Buenos Aires, un hombre de dilatada trayectoria en la profesión. Me pidió una descripción y nunca más me respondió. Sigo atentamente los programas de esta escuela, porque en una de cocineros nos hicieron lo mismo al recordado Fernando Vidal Buzzi y a mí, para luego usar el programa propuesto para ensayar una burla de capacitación en el tema, que obviamente eludió convocarnos.

 CONCLUSIÓN

 Ser periodista gastronómico exige primero ser periodista. Lo segundo es formarse en el tema de la gastronomía y la enología. El “interés” por la actividad puede ser que esconda el querer aprovechar para comer gratis en los restaurantes que les interesa, a los que concurren con sus parejas, cuando no hasta con amigos, abusando abiertamente de la confianza de quien maneja el lugar. Tengo conocidos que adoran que las bodegas les regalen vinos, a pesar de declarar que no entienden, ni desean hacerlo, nada del vino, pero que los envíos les vienen muy bien para ir al Parripollo de su preferencia con su familia…

 

 

Y los cocineros hacen lo suyo, aceptando ser contratados para realizar viajes con intenciones periodísticas, que finalmente lo único que logran es que extrañemos aquella serie de televisión donde Anthony Bourdain disfrutaba ridiculizando la gastronomía del país que visitaba (en la que correspondió a la Argentina, afirmó desde que comenzó hasta que terminó el capítulo, que en nuestro país solo se bebía cerveza. Claro, la producción lo llevó a una villa miseria en la Capital Federal, a Bariloche y finalmente Calafate, donde ciertamente no abundan las bodegas).

 Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia? Primeras palabras de Cicerón en el Senado, ya descubierta la conspiración.

Alejandro Maglione

 

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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