¿POR QUÉ ME HACEN ESTO?

EL TRÁGICO DESTINO DE LA MANZANA

 

 

Si hay una fruta sin ateos sobre la tierra seguramente esta fruta es la manzana. Es la primera que nos dan nuestras madres rallada en forma de papilla. Y la que nos acompaña en nuestra infancia a la escuela o a los primeros pic-nics.

 

 

Es la que aprendemos a disfrutar en los parques cubiertas de caramelo, en los puestos de pochoclo.

 

 

Y es la que de adultos amamos en los distintos pasteles de manzana con helado de crema americana.

 

 

¿Qué extraña confabulación ha hecho que la pobre manzana este asociada a todos los males del mundo? Desde el pecado original, la Guerra de Troya, los venenos de las Brujas de los cuentos infantiles o las “manzanas podridas” de las leyes del management contemporáneo. En esta nota trataremos de pasar revista a estos relatos, para rastrear la génesis de tantas injusticias.

 

LA MANZANA COMO FRUTO PROHIBIDO

 

 

Relacionar una manzana con el «fruto prohibido» es un hecho. Pero, ¿sabías que se trata de un error de traducción?

Este concepto viene vinculado a los textos de la Biblia, donde a Adán y a Eva se les presenta el fruto prohibido, y se relaciona la manzana con el pecado original. Pero, cuándo en el año 382 se le encarga a Jerónimo de Estridón la traducción de la Biblia al latín, algunos textos originales en hebreo, generan ciertas dudas.

 

 

En el Génesis «Dios indica a Adán y Eva que no deberían comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal». El término «mal» se tradujo como «malum» que puede significar «mal» o «manzana». Al vincularse con un fruto de un árbol, el significado se popularizo como «manzana».

El resto es historia, Eva engañada por la serpiente, le ofrece a Adán el “fruto prohibido” que Dios les ordenó no comer. Dicho acto es conocido universalmente como “el pecado original”. Y trae como consecuencia la expulsión del Jardín del Edén y la irrupción de la Muerte.

 

 

Durante el renacimiento, muchas obras de arte representaron este pasaje con Eva comiendo una manzana, ayudando a arraigar el concepto que la manzana era el fruto prohibido.

 

 

LA MANZANA DE LA DISCORDIA

 

 

Pero la mitología griega no nos deja lugar a dudas en cuanto al sentido de las palabras ni a las traducciones. El griego sigue siendo una lengua en uso, aunque difiera en mucho del de los tiempos de Homero.  Cuenta la leyenda, que cuando Peleo, padre del valeroso Aquiles y Tetis, diosa del mar se casaron, enviaron invitaciones de la fiesta para todos los dioses y todos los reyes, pero como no querían tener problemas en un día tan especial, decidieron que lo mejor sería no invitar a Eris, la Diosa de la Discordia.

Eris se enojó tanto que se apareció en el banquete de bodas de todos modos. Furiosa se dirigió a la mesa donde se encontraban las diosas más hermosas: Hera, Atenea y Afrodita y arrojó una enorme manzana de oro con una inscripción tallada que decía: “Para la más Hermosa”.

 

 

Hera dijo: Debe ser para mí. Pero al instante, Atenea y Afrodita también reclamaron la manzana y pusieron a Zeus como árbitro. Zeus, no quería tomar parte por ninguna de las diosas ya que sabía que por lo menos dos de ellas terminarían haciendo reclamos por su intervención o lo que es peor, enemistadas con él y decidió quitarse el problema de encima. Ninguno de los presentes quería ser el jurado. No se le ocurrió nada mejor que enviar al dios mensajero, Hermes (Mercurio), en a busca de Paris (príncipe de Troya), que había vivido aislado en las montañas ya que un oráculo había anticipado que traería la ruina a su patria y fue enviado como pastor lejos de su patria, con el encargo del Juicio que se le pedía; localizó al príncipe-pastor y le mostró la manzana de la que tendría que hacer entrega a la diosa que considerara más hermosa.

 

 

Precisamente por eso lo había elegido Zeus; por haber vivido alejado y separado del mundo y de las pasiones humanas. Así, se esperaba de él que su juicio fuera absolutamente imparcial.

Cada una de las tres diosas fueron desfilando ante él cubriéndolo de promesas.

Prometo darte poder y riquezas si me eliges, serás emperador de toda Asia- Dijo Hera.

Atenea le prometió: -Si dices que yo soy la más bella, te otorgaré gloria en las guerras y gran inteligencia y sabiduría.

Pero, la sensual Afrodita, que era muy astuta, le dijo: Te daré el amor de la mujer que consideres para ti como la más bella del mundo.

 

 

Afrodita obtuvo la manzana de oro y desde ese momento fue la más bella de todas las diosas, pero también de ahí en adelante Hera y Atenea se convertirían en sus peores enemigas.

La decisión de Paris hubo de traer graves consecuencias para su pueblo, ya que la hermosa mujer por la que Afrodita hizo crecer el amor en el pecho de Paris, era Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao; en ocasión del paso de Paris por las tierras de este rey, y después de haber estado una noche en su palacio, Paris raptó a la bella Helena y se la llevó a Troya.

 

PARIS Y HELENA POR JACQUES LOUIS DAVID

 

El amor por Helena daría lugar a la mayor guerra jamás vista hasta entonces. Esto enfureció a Menelao y éste convocó a los reyes aqueos como Agamenón, su hermano, que fue nombrado comandante en jefe; Odiseo, que, inspirado por Atenea, fue el que ideó el caballo de madera con el que la expedición aquea pudo por fin tomar Troya y Aquiles, entre muchos otros, para ir a recuperar a Helena o, si fuese necesario, pelear por ella en Troya, hecho que glosa Homero en la Ilíada.

 

LA MANZANA DE BLANCANIEVES

 

 

«Blancanieves» (en alemán, «Schneewittchen») es un cuento de hadas mundialmente conocido. La versión más difundida es la de los hermanos Grimm. Había una vez, al final del invierno, una joven y bondadosa reina que, paseando por el jardín de su palacio, vio una rosa roja creciendo a pesar del frío, cuando la fue tocar se pinchó el dedo con una espina, y dejó caer tres gotas de sangre en la nieve. Fue entonces cuando la reina deseó tener una hija con la piel tan blanca como nieve, los labios rojos al igual que la sangre y el pelo negro tan negro como el ébano. Al poco tiempo, su deseo se cumplió, naciendo una encantadora princesa a quién la reina y su esposo, el rey, decidieron llamar Blancanieves. Sin embargo, la reina, madre de Blancanieves, enfermó poco después de dar a luz y murió. El rey se casó posteriormente con una mujer muy bella pero fría y altiva. La segunda esposa del rey, la nueva reina, realmente era una hechicera muy poderosa, y además de ser egoísta, malvada, mala y excesivamente vanidosa, era poseedora de un espejo encantado.

 

 

Envidiosa de la belleza de Blancanieves intenta matarla en reiteradas ocasiones hasta que finalmente prepara una manzana envenenada y se disfraza como una anciana vendedora y le ofrece la manzana a Blancanieves.

 

 

Cuando Blancanieves se resiste a aceptar, su malvada madrastra, la malévola reina, corta la manzana por la mitad y se come la parte blanca y buena de la manzana y le da la parte roja y envenenada a la princesa. Blancanieves come la parte roja de la manzana con entusiasmo e inmediatamente cae en un profundo sopor.

 

 

Cuando los enanos la encuentran, no la pueden revivir. Aun conservando su belleza, los siete enanitos fabrican un ataúd de cristal y oro para poder verla todo el tiempo. Todos conocen el resto de la historia, pero una vez  más la manzana es el vehículo del mal.

 

LA TEORÍA DE LA MANZANA PODRIDA: EL EFECTO DEL MAL COMPAÑERO DE TRABAJO

 

 

Llamamos manzanas podridas a esos compañeros de trabajo que hacen uso de la negatividad, la crítica o el abuso constante. Con su comportamiento contaminan a toda la organización, ocasionando estrés, sufrimiento y baja productividad.

La teoría de la manzana podrida nos dice que en toda organización existe un trabajador cuya actitud o personalidad puede ‘infectar’ al resto a través de su comportamiento. Estas presencias no solo provocan malestar, bajas médicas e infelicidad en el clima laboral, sino que además suponen un gran gasto económico para las propias empresas.

 

 

La teoría de la manzana podrida se conoce desde hace años, pero a día de hoy seguimos sin saber qué medidas usar para prevenir este fenómeno. La Universidad de Washington realizó un interesante estudio en el 2007 dirigido por el doctor William Felps donde evidenciar y explicar las causas de esta teoría.

Se pudo ver, por ejemplo, que el comportamiento negativo de un solo miembro en una empresa puede tener una influencia inmensa en toda la organización. Y no solo eso, los problemas laborales sortean a menudo este escenario para llegar también al ámbito personal y familiar. Los conflictos en el trabajo no se quedan en el trabajo, nos los llevamos con nosotros. El impacto por tanto es considerable a todos los niveles.

 

¿POR QUÉ SE PRODUCE ESTE FENÓMENO?

 

 

Como si de una enfermedad contagiosa se tratara, cuando metemos en un frutero una manzana que empieza a pudrirse comienzan a hacerlo las demás frutas que están más cerca de ella y por efecto dominó terminan todas las manzanas del frutero echadas a perder.

 

La culpa es del gas etileno que desprende la manzana mala. El etileno es una hormona vegetal que liberan los frutos durante su proceso de maduración y que a la vez lo acelera. La manzana sufre un aumento muy brusco de emisión de etileno cuando madura. Por eso, cuando hay una manzana demasiado madura o en proceso de putrefacción en el frutero hay que sacarla para evitar que el gas alcance a las otras frutas cercanas y las madure más rápido de lo deseado.

 

LÁSTIMA QUE ESTO NO SIRVA

 

 

Errores de traducción, manzanas de oro, manzanas envenenadas que duermen pero no matan, manzanas podridas que desatan procesos naturales de hormonas que producen etilo. Nada que justifique atribuirle a la manzana tantas calamidades. Sin embargo nada que pueda escribir, borrará tres mil años de historia de Occidente. Y la pobre manzana seguirá asociada por siempre a las peores desgracias de la humanidad. Empezando por nuestra expulsión del Jardín del Edén. Y todo por un traductor chambón.

 

Emilio R. Moya

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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