EL TRIUNFO DE LOS SUEÑOS

CANTANDO AL SOL COMO LA CIGARRA

 

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De pronto una noticia nos golpeaba en el pecho a todos los rosarinos. nos enterábamos que un ícono de nuestra gastronomía cerraría para siempre.

 

 

Hace un par de años, cerraba sus puertas el Bodegón de Refinería, esa esquina escondida de Arenales y Vera Mújica.Fueron 23 años de trabajo, que comenzaron allá por ´97 con “Pepito Marinero”, donde acompañó desde la vereda de enfrente “El Cabrón” y después “Tirando a Jugoso”, recuerdos de momentos compartidos, que nos acompañarán para siempre. Pero ello no significó el final de la saga de la familia Colovini, sino un nuevo inicio de la mano de una nueva generación.

 

 

Que puedo decir de Horacio Colovini  es mi amigo, fue mi socio y siempre tuvo ese olfato para encontrar antes que nadie los lugares que iban a ser, con el tiempo, emblemáticos. Cuando llegó a Refinería parecía que había enloquecido. No había nada de nada. Y sin embargo hoy es lo que es. Ahora, su hijo Jero que se crió y creció en esa esquina, hizo realidad en medio de tanto caos y a menos de 4 cuadras “La Atrevida – Conventillo de Sabores” manteniendo ese oficio que caracteriza a la familia.

 

 

LA RECUPERACIÓN DE LA PROPIEDAD

 

 

Horacio es una mezcla de arquitecto, arqueólogo urbano, decorador y restaurador. Así que no le asustan los desafíos. Mucho menos a Jerónimo que lo acompaña desde siempre en sus aventuras y que ahora lo tuvo como asistente.

 

 

Como la casa actual estuvo desocupada siete años, la reconstruyeron, acondicionaron y reformaron de manera que cuentan con mesas en la vereda, un salón en el primer piso y otro en planta alta, un privado para once personas (con sofá y hasta un piano) y la terraza, desde donde se divisan las nuevas torres.

 

 

El Atrevido era un conventillo de 70 habitaciones del que no quedan rastros, como también falta cartelería que señale sitios emblemáticos en las inmediaciones. “Nos pareció importante que el nombre tuviera algo del barrio, pero a su vez trasladarlo al femenino como homenaje a las mujeres que están peleando por sus derechos”, explica Jerónimo Colovini, encargado del comedor, muy cerca de un pequeño cuadro con la figura de Virginia Bolten. “Ella vivió acá, fue una referente como política, militante social y feminista, y está bastante escondida dentro de la historia argentina”, resume.

 

UN BODEGÓN DEL SIGLO XXI

 

 

 

La Atrevida mantiene toda la magia de los bodegones. Una decoración ecléctica. Espacios que se adaptan a las formas del edificio. Una escalera que te lleva a un salón en el primer piso y a una terraza. Un privado muy amplio. Pero a la vez utiliza las redes sociales para comunicarse con sus clientes en forma habitual y establecer un vínculo personalizado y estrecho.

 

 

 

 

 

En su menú se puede apreciar lo mismo: los clásicos platos del Bodegón, abundantes y suculentos, a los que se agregan algunas novedades como el vermut tirado, la variedad de cervezas, tapas y platos livianos para el after work, lo que permite que uno se encuentre con una clientela que va desde los 18 a los 80 años y que pertenecen a tres o cuatro generaciones que siempre acompañaron a los Colovini y a nuevos clientes que descubren hoy sus propuestas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde estas páginas, Oscar y yo que vimos nacer a Jerónimo. Que cultivamos la amistas con Horacio y Griselda hace varias décadas, no podemos más que desearles que sigan teniendo el éxito que han sabido ganarse y que merecen. Y esperamos que La Atrevida cumpla más años que El Bodegón y se quede para siempre en Refinería.

 

 

Emilio R. Moya

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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