EL JARDÍN DEL EDÉN

ECOTURISMO EN ARGENTINA

 

 

Corrientes fue fundada en 1588 con el nombre de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, por las siete puntas que origina allí el río Paraná. Unas de las características más notables de su territorio son pues, los esteros, bañados y lagunas que ocupan entre quince y veinticinco mil quilómetros cuadrados de superficie de la Provincia.

 

 

Sin duda alguna los Esteros del Iberá, que conforman el denominado “sistema Iberá” que cruza en diagonal la provincia de Corrientes y desagua en el Paraná Medio a través del río Corrientes, es el más importante y renombrado desde el punto de vista turístico. Su basamento está constituido por arenas fluviales cuyo origen se remontaría al Plioceno superior y Pleistoceno inferior. Las lluvias frecuentes, sobre todo durante la primavera y el otoño, reponen el nivel de los esteros que se mantiene estable durante casi todo el año.

 

 

Con sus espejos de agua que reflejan la luz del crepúsculo, este paisaje que conforma uno de los más grandes Parques Nacionales, ofrece la posibilidad de hacer ecoturismo en un lugar con una particular diversidad ecológica dada por la combinación de amplios ecosistemas acuáticos y terrestres.

 

EL AGUA QUE RESPLANDECE

 

 

El nombre “Iberá” está formado por dos vocablos guaraníes: Î, agua, que antepuesto a “Berá” –brillante- en su traducción al castellano expresa “el agua que resplandece”, nombre que los originales pueblos guaraníes le impusieron acertadamente al observar el brillo chispeante de sus espejos de agua durante el ocaso y el amanecer. A la llegada de los españoles en el siglo XVI la zona estaba poblada por guaraníes, mocoretáes y caracarás, pero la dificultad para acceder a los Esteros del Iberá hizo que los asentamientos en el área hayan sido muy escasos y poco conocidos.

 

 

La primera investigación científica de las riquezas naturales de la zona se debió al francés D’Orbigny en el año 1820. Inmediatamente sugirió que se declarase de gran interés local, pero la turbulenta situación política regional, la escasez de medios y los intereses personales demorarían el proyecto hasta el 15 de abril de 1983, cuando por ley provincial (3771) fue declarada Reserva Natural.

 

 

Los Esteros del Iberá conforman el área protegida más extensa de la República Argentina y con sus 13.000 Km2, constituyen el segundo humedal más grande del mundo, después de la región del Amazonas, y es el más rico en diversidad biológica del planeta. Entre el 20 y el 30% de su superficie son lagunas bien delimitadas que alcanzan una profundidad de entre 2 y 3 metros.

 

 

Los embalsados tienen origen en los camalotales, sobre cuyo tejido vegetal se arraigan distintas especies de árboles y plantas. Constituyen así costas flotantes y sus desprendimientos dan lugar a islas flotantes cuyos movimientos son dirigidos por el viento y las corrientes. Los esteros son depósitos de agua estancada, cubiertos por gran cantidad de plantas acuáticas, con pajonales en los bordes. Son comunes el aguapé, irupé, el repollito y la lenteja de agua, conocidos localmente como malezales. Algunas especies animales como el yacaré negro, el yaguareté, el oso hormiguero y el aguará guazú, que habían empezado a desaparecer, afortunadamente están reinsertándose con éxito en los esteros.

 

ESPECIES VEGETALES

 

 

Entre sus brumosos límites pueden encontrarse formaciones florísticas tan diversas como camalotales, juncales y embalsados; y dentro de las comunidades acuáticas, palmares de yatay, selvas en galerías e isletas de bosques donde abunda el lapacho negro, el urunday, viraró, laurel negro y quebracho blanco. Mención aparte merecen los nenúfares de agua dulce cuyos platos pueden tener hasta 0,80 cms. de diámetro.

 

 

En las costas se observan jacarandáes, ombúes, ceibos y timbóes.

 

ESPECIES ANIMALES

 

 

El representante por excelencia de la zona es el yacaré, el negro de hocico angosto y el ñato u overo.

 

 

También se encuentra la boa de agua o curuyú, el lobito de río, el coipó (similar a la nutria), el carpincho, el ciervo de los pantanos, el osito lavador, la corzuela parda, el aguará guazú, los monos carayás o aulladores, el gato montés, zorros grises, zorrinos, hurones, liebres, vizcachas, armadillos negros o tatúes y lagartos overos. En los pajonales viven temibles víboras de coral, yarará, de cascabel y la famosa ñacaniñá o boa constrictora.

 

 

 

 

Hay centenares de especies de aves, cuya abundancia y colorido atraen la atención de los turistas que apuestan a conocer sus trinos.

 

 

 

 

Inmensos cardúmenes de pequeños peces nadan en los cursos de agua, haciendo las delicias de miles de aves zancudas como las garzas que encuentran allí su diario alimento. Nadan también elegantes tarariras, ágiles anguilas, palometas, tortugas verdes, bogas, sábalos y dientudos.

 

LA GASTRONOMÍA DE LOS ESTEROS

 

 

Si bien existe una infraestructura de nivel internacional con hoteles y posadas de lujo y restaurantes de primerísimo nivel que te iremos presentando en próximos post, Iberá te permite también comer en sus pueblos, la comida de sus abuelas.

 

 

Desde 2018 La Red de Cocineros del Iberá reúne a más de 40 emprendedores. Acompañados por el INTA y otras instituciones, participan en espacios de comercialización que ponen en valor el rescate de recetas ancestrales y ofrecen platos típicos. En el marco de los paseos de ecoturismo, el INTA y las fundaciones Flora y Fauna Argentina y Yetapa, junto con productores de pequeña escala conformaron la Red de Cocineros del Iberá que ofrece servicios gastronómicos a partir de la puesta en valor de alimentos y recetas tradicionales de la zona.

 

 

“Los servicios gastronómicos son una interesante oportunidad de inserción laboral para los productores, en el contexto de una actividad turística que demanda calidad y profesionalismo”, aseguró Estefanía Cutro, responsable del área de Vinculación Tecnológica del INTA Corrientes. En línea con esta demanda, Cutro señaló la necesidad de “acudir con un programa de capacitación que permita trabajar los numerosos eslabones que constituyen la cadena de valor, desde los cultivos tradicionales hasta los servicios gastronómicos”.

“Una quiere mostrar al turista aquellos platos que comíamos en la infancia para compartirle nuestra historia y nuestra cultura”, expresó Lator, quien se dedica a la producción de diversos dulces y también tiene algunas preparaciones saladas. No obstante, le entusiasma la idea de experimentar con los alimentos y probar combinaciones como el panqueque de harina de maíz que tiene entre manos ya a punto de sacarle el secreto.

 

 

“Utilizo todo lo que aprendí en las capacitaciones, como la receta de la mermelada de banana con limón”, sostuvo la cocinera de Caá Catí, en referencia al nuevo sabor que sumó a la amplia paleta artesanal de degustación. Elabora dulces y mermeladas de quinoto, naranja con cáscara, limón, pomelo rosado –a partir de los frutos que da la planta de su mamá–, calabaza, zapallo, mamón y maracuyá –que aprovecha del árbol de su hermana–.

Además de su trabajo en la red de cocineros, Lator es delegada de la feria franca de Caá Catí, espacio de comercialización promovido por la agencia de extensión rural del INTA y la Secretaría de Agricultura Familiar. Tres veces a la semana por la mañana, ella junto con ocho productores de la zona se reúnen en la plaza central de la ciudad para vender sus elaboraciones, donde, a veces, también cocinan platos regionales en vivo.

 

La Red de Cocineros del Iberá reúne a 102 personas, organizadas en 64 unidades productivas como pequeñas chacras, asociaciones de productores, emprendimientos gastronómicos familiares y cocineros que trabajan en hoteles de la región. El área de trabajo abarca siete localidades que circundan a los esteros: Caá Catí, Concepción, Ituzaingó, Loreto, Mburucuyá, San Miguel, Colonia Carlos Pellegrini y parajes aledaños a los municipios.

Si bien la mayoría de los integrantes son mujeres, también participan hombres y algunos matrimonios. Respecto de los requisitos para participar de la red, se destacan que la persona conozca o esté dispuesta a conocer recetas tradicionales, utilizar alimentos regionales y vivir en alguna localidad cercana al Parque del Iberá.

“La cocina es una disciplina que no sólo tiene que ver con los sabores, sino con la vida cotidiana de una comunidad”, indicó Cutro, al tiempo que resaltó: “Uno de los primeros frutos que notamos a partir del trabajo de la red es el reconocimiento que la gente recibe por su trabajo y el orgullo que les genera esa visibilidad”.

 

SAFARI FOTOGRÁFICO

 

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Emilio R. Moya

 

Fuentes: Secretarías de Turismo en Argentina, Corrientes, y Embajadas en el exterior.
Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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