¿COMERLOS O NO COMERLOS QUÉ ES LO MÁS SALUDABLE?  

UN PROBLEMA COMPLEJO

 

 

Muy pocos argentinos saben que el General Juan Domingo Perón, además de militar y político, era historiador, erudito, amante de los textos clásicos y de la filosofía. En su nutrida biblioteca coexistían los Obras Completas de Aristóteles, las tragedias y comedias clásicas, las “Vidas Paralelas” de Plutarco, los textos de Polibio con obras de Kant, Arnold Toynbee, Gibbon o Michelet.

 

DEL LIBRO SOBRE PERÓN DE TOMAS ELOY MARTÍNEZ

 

Gran parte de sus citas provienen de esas lecturas: “todo en su medida y armoniosamente” de Pericles, “una golondrina no hace verano” de la Ética a Nicómaco de Aristóteles, “acepto cuánto me dicen, pero cuando me mienten, no les creo aunque me digan la verdad” de Kant y “el justo medio entre dos extremos” de su Tercera Posición, también de la Ética Nicomaquea.

 

Aristóteles

 

Ustedes se preguntarán ¿qué tiene que ver esto con los alimentos saludables? Tiene todo que ver ya que no existen reglas universales para determinar si un alimento es saludable o no. Y para encontrar la solución tendremos que hacer lo mismo que Perón: acudir a la Ética de Aristóteles, si queremos entender la raíz del problema.

 

NO TODOS SOMOS IGUALES

 

 

Prescindiendo de las enfermedades que contraindican determinados alimentos como la enfermedad celíaca, la diabetes o la intolerancia a la lactosa, no todos los organismos somos iguales. Por lo tanto a veces lo que es bueno para unos puede ser malo para otros. Y la línea es demasiado fina para no tenerla en cuenta. Ya Heráclito decía “el agua de mar es la más pura y la más impura. Para los peces potable y saludable, para los hombres impotable y mortal”. Y sin llegar a esos extremos hay muchos alimentos que integran listas blancas y listas negras universales, frente a los que debemos enfrentarnos con más prudencia.

 

LA VIRTUD DE LAS VIRTUDES

 

 

Para poder hacer analogías, es necesario previamente conocer los conceptos que van a hacer posibles esas analogías. La ética de Aristóteles no es una ética que oponga un vicio a una virtud. Ni que nos hable de que un criterio universal para distinguir estos dos supuestos opuestos. No tiene un fin teórico sino práctico y requiere de un esfuerzo propio de cada individuo.

Para el Estagirita, solo existe una cosa en común entre todos los hombres: el fin último. ¿Y cuál es este fin último? La felicidad. Ahora, ¿cómo se obtiene? Llevando una vida virtuosa. ¿Y en qué consisten las virtudes? En servir de medios para alcanzar el fin último.

Tomemos un ejemplo: la valentía. La valentía, es una virtud que como todas en Aristóteles tiene dos vicios que la acompañan. Uno por exceso: la temeridad. Otro por defecto, la cobardía. Además, no basta con un acto de valentía para ser valiente ya que una golondrina no hace verano. Debe ser un hábito. Una sucesión de actos valientes. Es tan malo ser un temerario que en medio de una batalla se lanza al frente sin medir las consecuencias como un cobarde que rehúye el combate.

¿Cómo saber entonces donde está la valentía? Utilizando la Virtud de la Virtudes: la prudencia o phronesis en griego, que consiste en la deliberación que tenemos con nosotros mismos, de carácter teórico y práctico, para encontrar el justo medio entre dos extremos. Y para ello podemos pensar en personas valientes que conozcamos, en actos valientes, y a partir de ellos elegir nuestro propio camino.

Y así para cada virtud. La justicia, la generosidad, la fortaleza o la templanza.

 

PASEMOS AHORA A LOS ALIMENTOS

 

 

Si aplicamos lo que hemos visto por analogía ¿cuál sería nuestro fin último? Una alimentación saludable que nos haga sentir bien con nuestro cuerpo y espíritu. ¿Y cómo se logra? Mediante la elección de los alimentos correctos que nos permitan sostener en el tiempo una dieta saludable. Algo así como lo que decían nuestras abuelas: de todo, pero en su medida y armoniosamente.

 

 

Esto nos permitiría desarrollar hábitos de alimentación saludables, y automáticamente excluiría a cualquier “dieta” para bajar de peso del tipo de “la dieta del pomelo”, la de “la luna”, la de las “fuerzas armadas” etc. etc., porque son un vicio por defecto y nunca podrán ser un hábito. Y también a las grandes comilonas, asaltos nocturnos a heladeras, borracheras y resacas, porque son un vicio por exceso y tampoco podrán ser hábito sin comprometer nuestra propia existencia.

 

 

Obsérvese que si aplicamos está analogía en el beber vino, la virtud consistiría en ser un buen bebedor. Una, dos o tres copas según el organismo de la persona. Y serán tan viciosos el borracho, por exceso, y el abstemio, por defecto. Ya que se privará de las ventajas que la justa dosis de vino aporta a una alimentación saludable.

 

LA HORA DE LOS EJEMPLOS

 

LA SAL

 

 

Si llevamos una dieta con un porcentaje de sal alto, nos podemos encontrar con problemas de presión arterial alta y esto aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro, o un derrame cerebral. Así que hay que ser prudentes con la sal. Pero tampoco es sano prescindir totalmente de ella en alguna de sus formas

 

PRODUCTOS SIN GRASA

 

 

Muchas personas creen en la idea de que los productos que no contienen grasa, son muy saludables y que pueden consumirse en gran cantidad. Pero no es cierto. Por más extraño que suene, la grasa es fundamental para muchas de las funciones corporales y para un desarrollo fuerte y sano. Por esa razón, no se suele recomendar una dieta exenta de grasa, especialmente cuando la gimnasia es parte de la vida habitual. Cabe destacar que estos productos generalmente tienen alto contenido de azúcares procesados. Y muchos suelen cometer el error de pensar que no tener grasa equivale a 0 calorías, pero esto es completamente falso.

 

ALIMENTOS ENLATADOS

 

 

Estos son alimentos poco saludables para casi todo el mundo. La comida al estar en una lata tiene una larga vida antes de su fecha de caducidad. Son comestibles de entre 1 y 5 años, con pocos nutrientes que  queden intactos. También, muchas compañías que las fabrican, suelen añadir mucha azúcar y sal a los productos. Y el infaltable Glutamato Monosódico.

 

CARNE PROCESADA

 

 

¿A qué nos referimos con carne procesada? Por ejemplo a los fiambres, el tocino, las salchichas, la carne de vaca en conserva y toda la carne que ha sido ahumada, salada, enlatada o seca.

La carne procesada puede tener un efecto negativo en nuestro sistema cardíaco, produciendo presión arterial alta y otros problemas de salud. Para procesar la carne, se deben usar temperaturas altas, las cuales modifican las propiedades de la carne y crean nitrosaminas. Estas sustancias aumentan los riesgos de cáncer. No es saludable incluirlas muy a menudo.

 

MIEL PURA DE ABEJAS

 

 

Aunque suene muy loco, este tipo de miel no pasa por procesos de pasteurización, por lo que podría contener ciertas sustancias peligrosas, por lo que sería recomendable considerar su consumo habitual. Una de las sustancias que suelen ser encontradas en miel pura es grisanotoxano, el cual puede producir mareos, que te sientas débil o con náuseas por 24 horas, aproximadamente. También sudoración en exceso.

 

ATÚN ENLATADO

 

 

Hace 50 años, el comer atún no representaba ningún tipo de daño, pero desde entonces, nuestros océanos han sido tan contaminados que comer atún es algo que deberías hacer de vez en cuando.

El problema con el atún, es que absorbe grandes cantidades de mercurio, y cuando es consumido, va directo a nuestros riñones, cerebro y otros tejidos blandos. Si cantidades significativas de mercurio son consumidas por un extenso periodo de tiempo, existe incluso más riesgo de desarrollar enfermedades como osteoporosis, deficiencia de hierro o incluso cáncer de pulmón y de piel.

 

CUBO DE CALDO

 

 

Los cubos de caldo contienen muchos componentes artificiales y sal. Estos aditivos son los que hacen que a cada comida en la que se le agrega uno de estos cubos se le realce su sabor. Mucha sal, jamás será bueno para nadie, pero especialmente para las personas que son susceptibles a la hipertensión, como los diabéticos y los ancianos, que son los que deberían evitar estos productos a toda costa. Una buena opción sería una rica sopa casera.

 

UNA SANA CONCLUSIÓN

 

 

No creas en soluciones milagrosas. Ni en productos super sanos. Ni en ninguna nota –ni siquiera en la mía- que intenten decirte que alimento es saludable y cual no. Especialmente aquellas que empiezan con “Estos 13 alimentos son…..”

Usa siempre la prudencia para elegir que alimentos van a formar parte de tu dieta a lo largo de cada período de tu vida. No es lo mismo la adolescencia que la vejez. Si hacés deportes a si llevás una vida sedentaria. Y tampoco deslindes su elección en ningún profesional sea médico, nutricionista o empirista sin preguntar el porqué de cada cosa. Un título da conocimientos pero no sentido común, y a veces te puede tocar un profesional para el que seas un paciente y otras uno para el que seas un número más.

 

 

Confía siempre en tu cuerpo, que te avisa de todo. En tu memoria acerca de que te hacía sentir bien y en tu propio instinto.

 

Emilio R. Moya

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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