POLÉMICA: EN ROSARIO NO HAY RESTAURANTES

POLÉMICA: EN ROSARIO

NO HAY RESTAURANTES

El objetivo de esta nota es iniciar un debate impostergable sobre los problemas que debemos enfrentar en Rosario para poder establecernos en el concierto nacional e internacional  como un sitio de turismo receptivo enogastronómico. Al pie de la nota encontrarás un amplio espacio para comentarios en el que podrás expresar tus coincidencias o divergencias con nuestra posición editorial. Esperamos ansiosos tu respuesta, si sos rosarino o tu opinión si sos de otro sitio de Argentina o del  mundo.

 

¿Qué es el turismo gastronómico?

El turismo gastronómico ha ganado creciente popularidad en los últimos años. Los turistas se sienten atraídos por los productos locales y muchos destinos están centrando su desarrollo de producto y comercialización. Con la comida tan profundamente conectada con su origen, este enfoque permite comercializar destinos como únicos y atractivos para aquellos viajeros que buscan sentirse parte de su destino a través de sus sabores.

El Plan de Marketing de Turismo Gastronómico 2012-2016 de Argentina, impulsado por el Ministerio de Turismo y el Instituto Nacional de Promoción Turística (INPROTUR), con la colaboración de la Cámara Argentina de Turismo (CAT) y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) fue una iniciativa valiosa.

En esa oportunidad se identificó la necesidad de promocionar la combinación de productos y materias primas locales con los grandes talentos argentinos de la cocina, y algunas de estas cocinas fueron distinguidas regionalmente.

La prestigiosa revista inglesa Restaurant premió en Lima (Perú) a los 50 mejores restaurantes latinoamericanos. Argentina fue el país con mayor cantidad de menciones, obteniendo 15 ubicaciones en el ranking, seguido por México, con 11; Brasil, con 9, y Perú, con 7.

Tegui, ubicado en el barrio de Palermo (Buenos Aires) y del chef Germán Martitegui, fue distinguido como el mejor restaurante argentino y se ubicó noveno a nivel regional. Este espacio gastronómico recibió también el premio al mejor restaurante argentino, otorgado por la asociación Argentina Gourmet.

 

 

En el puesto número 17 se ubicó La Cabrera, dedicado especialmente a la parrilla y le siguió Tomo 1 (puesto 18°), Oviedo (puesto 27°), Chila (puesto 28°) y Sucre (puesto 29°), Aramburu (puesto 31°), Pura Tierra (puesto 33°), Francis Mallman 1884 (puesto 37°), El baqueano (puesto 39°), Unik (puesto 40°), Paraje Arévalo (puesto 44°), Casa Umare (puesto 45°), Gipponi (puesto 49°), y  por último Elena, el restaurante del hotel Four Seasons.

 

 

El producto Argentina Gourmet abarcó la experiencia enogastronómica en todas sus modalidades y contó con una gran capacidad de captación  de visitantes bajo la modalidad de turismo culinario.

La visión del plan era posicionar a la gastronomía argentina entre las cocinas de excelencia líderes en el mundo, conformándose como nuevo atractor de la demanda turística hacia la argentina, promoviendo la innovación, la excelencia, la sustentabilidad y la integración.

Las distinciones recibidas por los restaurantes antes mencionados demostraron  el crecimiento del sector gastronómico en cuanto a la calidad y asimismo potenciaron al turismo gastronómico.

La situación en Rosario

¿Y Rosario?…. Sigue siendo la Cenicienta de la Argentina Gourmet y de la experiencia enogastronómica. Y en lugar de crecer como otras plazas del país, agoniza y decrece.

Ni siquiera figura en el mapa de los destinos turísticos gastronómicos encabezados por Buenos Aires y seguidos por Mendoza, la Patagonia Argentina, Córdoba, Tierra del Fuego, Salta o Mar del Plata, Cariló y Pinamar, por citar algunos ejemplos.

 

 

En nuestra tarea como periodistas especializados recibimos permanentemente a empresarios bodegueros, fabricantes de la industria gastronómica, colegas de otras ciudades, relacionistas públicos de las marcas, ejecutivos de la industria y la queja es unánime: en Rosario no hay dónde ir a comer salvo a los buenos bodegones. Para ellos Rosario no tiene restaurantes gourmet a la altura de los del resto del país. Y lo que más los vuelve locos es, que estando a la vera del Paraná, desde la época de La Chernia, no haya un solo restaurante de pescados de calidad.

 

 

Antes de escribir esta nota nos entrevistamos con ejecutivos de compañías cerealeras, de puertos privados, de instituciones financieras, y la inquietud fue la misma: cuando reciben visitantes de otras ciudades o del exterior no saben dónde llevarlos a cenar y terminan comiendo en los restaurantes de los hoteles.

 

 

De esta manera crecer como destino turístico de importancia es una tarea imposible frente a la cantidad de oferta de que disponen otras plazas, no ya en la Capital Federal, sino en el resto del país. Y tenemos que conformarnos con un turismo clase B que deja muchísimo menos dinero en la ciudad del que potencialmente podría pretenderse.

En el Ranking de The Fork de los 100 mejores restaurantes de Argentina sólo figura uno, y es de origen cordobés. En el resto de los rankings, ninguno.

A modo de explicación

Los rosarinos tenemos una idiosincrasia muy particular producto de nuestro origen. Somos 100% hijos de los barcos. No es casual que nuestro evento más importante sea la Feria de las Colectividades. Hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes hemos consagrado un slogan que define nuestras costumbres gastronómicas: Mucho, Bueno y Barato. Porciones enormes, a precios accesibles y con productos aceptables.

 

 

Nuestra primera pregunta al aproximarnos a un platillo es la siguiente: ¿es para compartir? Y si la respuesta es negativa, ya presumimos que la comida es escasa. Porque en el imaginario rosarino una pareja debe cenar compartiendo una entrada, un plato principal y un postre. Un vino y un agua mineral. Y la copa de champagne…seguramente de invitación.

 

 

Es por ello que tenemos probablemente los mejores bodegones del país, pero la industria del turismo receptivo gastronómico tiene otras expectativas.

 

 

Con el promedio de cubierto que estamos acostumbrados y dispuestos a pagar los rosarinos, no hay lugar más que para parrillas de tiras kilométricas, pizzerías y grandes bodegones. No hay forma de que sea sustentable un restaurante gourmet o de experiencia enogastronómica sin políticas de desarrollo sustentable.

 

 

 

A modo de conclusión

Sin Planes concertados de Turismo Gastronómico entre el Estado, las Cámaras del Sector, los emprendedores locales e internacionales, las bodegas y el resto de los actores, incluyendo por supuesto a los sindicatos. Sin políticas impositivas que promuevan la inversión y hagan viables los emprendimientos, es imposible emprender reconversiones en el sector y mucho menos poner en marcha una industria sin chimeneas, que hoy mueve en el mundo miles de millones de dólares.

 

 

Porque la Pandemia va a pasar, pero los problemas lejos de solucionarse van a ser cada día peores, si no debatimos hacia dónde debe dirigirse el sector turístico receptivo en nuestra ciudad.

 EMILIO R. MOYA     OSCAR TARRÍO

 

 

 

 

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Editorial Diario La Capital

8 Comentarios
  1. Muy atinada la nota, e identificado como rosarino, porque vivo aquí hace treinta años y a la vez porteño porque viví los otros treinta, veo que la identidad del rosarino es mucho más fuerte que cualquier plan, ya que aún habiendo pasado varias generaciones de los hijos de los barcos el “conformismo” gastronómico del rosarino se mantiene casi intacto. Hasta diría que no están en Rosario los mejores bodegones, son bodegones rosarinos con todo lo que eso implica. Y un porteño de ley, no yo, viviendo en una sociedad cosmopolita, difícilmente como Buenos Aires vaya a encontrar esa cocina que en Rosario jamás podrá prosperar por su precio o simplemente por arraigo a lo que ya se conoce.
    Identidad mata Plan.

    1. En respuesta a Gustavo Jüül.
      ¡Muy buena tu frase Identidad mata Plan! Pero a veces si logramos ser un poco menos argentos y miramos con otros ojos -los tuyos por ejemplo- mitad rosarino, mitad porteño- podemos ver en otras latitudes que con trabajo, políticas a mediano y largo plazo se pueden mejorar las identidades. Quién hubiera dicho hace cuarenta años que el deporte más popular en las escuelas de Estados Unidos iba a ser el fútbol. O que la mejor selección y con más títulos mundiales en fútbol femenino la estadounidense. O que los chinos iban a comer hamburguesas de Mc Donalds y Pizzas de Pizza Hut o Pollo frito de KFC.
      No digo que sea fácil, digo que debemos debatirlo e intentar buscar una solución mixta y sustentable. Restaurantes locales y restaurantes para turismo enogastronómico y porteño.
      Gracias por tus opiniones

    2. En respuesta a Gustavo Jüül.
      En respuesta a Gustavo Jüül.
      ¡Muy buena tu frase Identidad mata Plan! Pero a veces si logramos ser un poco menos argentos y miramos con otros ojos -los tuyos por ejemplo- mitad rosarino, mitad porteño- podemos ver en otras latitudes que con trabajo, políticas a mediano y largo plazo se pueden mejorar las identidades. Quién hubiera dicho hace cuarenta años que el deporte más popular en las escuelas de Estados Unidos iba a ser el fútbol. O que la mejor selección y con más títulos mundiales en fútbol femenino la estadounidense. O que los chinos iban a comer hamburguesas de Mc Donalds y Pizzas de Pizza Hut o Pollo frito de KFC.
      No digo que sea fácil, digo que debemos debatirlo e intentar buscar una solución mixta y sustentable. Restaurantes locales y restaurantes para turismo enogastronómico y porteño.
      Gracias por tus opiniones

  2. Buena iniciativa en plantear esta problematica. El problema es la sustentabilidad de los negocios. Rosario es una ciudad con una idiosincracia de clase media. No pagamos por un servicio mas de lo que pensamos que cuesta. Y eso es un problema para un restaurant de lujo. La pregunta es ¿cuanto gasta un rosarino en una salida gastronomica? No importa aqui si lo tiene o no en el bolsillo hoy, la cuestion es si esta dispuesto a gastar 30 dolares en un cubierto, que es lo que puede costar un restaurante de primer nivel internacional. O tomar un vino de 20 u$s en restaurante , cuando en una vinoteca cuesta u$s 8. Al no haber mucho turismo internacional en Rosario, tambien se complica para un restaurant de alto nivel. Por eso todos los locales gastronomicos que se abren, o se piensan, son para un publico masivo. Entonces planteo preguntas y trato de contastarlas. ¿Nos gusta salir a comer a los rosarinos? Definitivamente SI ¿Estamos dispuestos a pagar mucho mas que lo habitual porque el lugar es exclusivo ? Creo que no. ¿Es viable un local gastronomico de excelencia aunque sea mas caro? Hay algunos ejemplos que me hacen pensar que si , siempre y cuando el producto sea realmente superior a lo normal..
    Personalmente soy un cliente muy habitual en locales gastronomicos, y puedo llegar a pagar algo mas que lo habitual por un buen servicio o producto. Pero de irse mas alla de un 30% de mi presupuesto habitual, solo iria en ocasiones muy especiales. Y sinceramente , siendo muy consumidor de vinos de alta gama, solo los consumo en lugares que me permiten descorche , no pago el doble del precio por el lugar donde lo tomo.

    1. Estimado Juan Pablo: como bien señalás la clave es la sustentabilidad. A la salida de la crisis del 2002, junto a Pipi Monserrat y Horacio Colovini, abrimos La Chernia, el Chucho y la Cholga, en Juan Manuel de Rosas y Mendoza. la explotamos durante seis años con un promedio de cubiertos de 3200 mensuales. Eran otras épocas. Pero allí habíamos podido conjugar rl público local, nacional e internacional con una misma carta y un mismo precio. Luego vendimos y el restaurante no supo mantener su clientela ni subsistir en el mercado.
      El momento actual sugiere otro tipo de soluciones desde mi punto de vista. Hay que pensar nuevas alternativas. nuestros clásicos bodegones, restaurantes locales y por qué no, restaurantes para promover un turismo receptivo enogastronómico proveniente del resto del país y del exterior como hacen Mendoza, Córdoba, Salta o localidades de la Costa.Con apoyo del Estado, de las Bodegas, de las asociaciones gremiales empresarias y de los sindicatos. Con modificaciones impositiva, laborales, financieras y de promoción turística. Lo importante es debatir el tema y creo que opiniones como la tuya, bien fundamentadas son imprescindibles para enriquecer el debate.
      Atentamente

      Emilio R. Moya

    2. En respuesta a Juan Pablo Busleiman.
      Estimado Juan Pablo: como bien señalás la clave es la sustentabilidad. A la salida de la crisis del 2002, junto a Pipi Monserrat y Horacio Colovini, abrimos La Chernia, el Chucho y la Cholga, en Juan Manuel de Rosas y Mendoza. la explotamos durante seis años con un promedio de cubiertos de 3200 mensuales. Eran otras épocas. Pero allí habíamos podido conjugar rl público local, nacional e internacional con una misma carta y un mismo precio. Luego vendimos y el restaurante no supo mantener su clientela ni subsistir en el mercado.
      El momento actual sugiere otro tipo de soluciones desde mi punto de vista. Hay que pensar nuevas alternativas. nuestros clásicos bodegones, restaurantes locales y por qué no, restaurantes para promover un turismo receptivo enogastronómico proveniente del resto del país y del exterior como hacen Mendoza, Córdoba, Salta o localidades de la Costa.Con apoyo del Estado, de las Bodegas, de las asociaciones gremiales empresarias y de los sindicatos. Con modificaciones impositiva, laborales, financieras y de promoción turística. Lo importante es debatir el tema y creo que opiniones como la tuya, bien fundamentadas son imprescindibles para enriquecer el debate.
      Atentamente

      Emilio R. Moya

    3. Estimado Juan Pablo: como bien señalás la clave es la sustentabilidad. A la salida de la crisis del 2002, junto a Pipi Monserrat y Horacio Colovini, abrimos La Chernia, el Chucho y la Cholga, en Juan Manuel de Rosas y Mendoza. la explotamos durante seis años con un promedio de cubiertos de 3200 mensuales. Eran otras épocas. Pero allí habíamos podido conjugar rl público local, nacional e internacional con una misma carta y un mismo precio. Luego vendimos y el restaurante no supo mantener su clientela ni subsistir en el mercado.
      El momento actual sugiere otro tipo de soluciones desde mi punto de vista. Hay que pensar nuevas alternativas. nuestros clásicos bodegones, restaurantes locales y por qué no, restaurantes para promover un turismo receptivo enogastronómico proveniente del resto del país y del exterior como hacen Mendoza, Córdoba, Salta o localidades de la Costa.Con apoyo del Estado, de las Bodegas, de las asociaciones gremiales empresarias y de los sindicatos. Con modificaciones impositiva, laborales, financieras y de promoción turística. Lo importante es debatir el tema y creo que opiniones como la tuya, bien fundamentadas son imprescindibles para enriquecer el debate.
      Atentamente

      Emilio R. Moya

  3. Los datos estadísticos de la nota corresponde al periodo 2012/16.
    El otro tema es ver a rosarinos en otros puntos del país consumiendo en los restaurantes “Gourmet” y no exigiendo igualmente en Rosario. Ésta respuesta es para el amigo periodista especializado que envió por whatsapp el comentario.

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