NO SON SOBRAS, ES COMIDA

¡QUÉ GENIA QUE ERAS ABUELA!

Si hiciésemos una traducción literal, Save Food sería algo así como ahorrar comida; o lo que es lo mismo, aprovechar  los restos de todos tus platos de la semana para evitar que estos acaben en la basura. Una práctica en la que nuestras abuelas eran expertas y que, hace varios años, se ha convertido en una iniciativa mundial que busca reducir la pérdida de alimentos y que está liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sus estudios más recientes estiman que, cada día, se desperdician alrededor de un 30% de cereales, entre un 40-50% de tubérculos, frutas y hortalizas y un 20% de semillas oleaginosas, carnes y productos lácteos. Unas cifras desorbitadas que dependen, en gran medida, de la cultura de cada país y, sobre todo, de los comportamientos de su consumidor tipo.

El lenguaje tiene mucho más poder del que nos imaginamos. Las palabras con las que nos expresamos son tan importantes que pueden modificar nuestro estado de ánimo, nuestra percepción de las cosas e, incluso, hacernos daño. Esto aplica a nuestro desarrollo como personas, pero también es relevante en otros ámbitos: por ejemplo, cuando hablamos de la comida.

Seguro que cuando eras pequeño tu madre te decía que no dijeras «que asco» a ninguna comida. «Eso no se dice», primero porque por la comida hay que dar gracias, y también porque hacerlo te predisponía de forma negativa hacia un alimento que, a lo mejor, y siendo pequeño, quizá ni siquiera habías probado.

Lo mismo pasa cuando utilizas la palabra «sobras» para referirte a la comida que has hecho de más, a lo que no te has comido, o a lo que queda para mañana en la olla.

LA COMIDA QUE SOBRA

El Diccionario de la RAE define sobras como los restos que quedan de la comida tras levantar la mesa. En sí misma es una definición inofensiva porque decir que algo sobra, o que quedan restos, no es más que decir una verdad. Lo que pasa es que con los años estas palabras se han ido degradando hasta convertirse en despectiva. Y yo creo que esto no es justo ni es responsable.

En algunas casas existe (o existía) la costumbre de tirar, por sistema, la comida sobrante a la basura. Hace años esto sólo molestaba a unos pocos que pensaban que en el mundo había mucha gente que se moría de hambre; cuando decíamos mundo, además, nos referíamos a ese «tercer mundo» al que todos le ponían el mismo color de piel. Como ahora cada vez hay más personas cercanas que pasan necesidad ya nos extraña más verlo y hacerlo, de lo cual me alegro.

Es hora de devolver la dignidad a la comida que sobra. Nunca la perdió, pero nosotros le quitamos su importancia vital. La comida que sobra sigue siendo alimento y es tan buena como cualquier otra. Bien conservada (en la heladera o el congelador) no se estropea, y aunque comer algo que está recién hecho es una maravilla y a todos nos gusta, no se va a hundir el mundo si un día repites comida o si algo está hecho del día anterior.

TIRAR COMIDA ES INSOSTENIBLE

A veces hay que decir las cosas como son. Podría haber dicho que no tirar comida es sostenible, haberlo hecho en positivo en lugar de negativo, pero no puedo suavizar algo que me parece intolerable: desperdiciar comida, tirarla a la basura, es absolutamente insostenible.

  • La comida es un regalo, algo por lo que dar gracias, y sólo debemos tirarla si está en mal estado y puede causarnos un problema de salud.
  • La comida es un recurso del Planeta. Es igual que el agua, el aire o la madera; por eso, si reciclamos papel y vidrio, o si vamos por la casa apagando luces, ¿cómo vamos a tirar comida?
  • Tirar comida siempre es una ofensa a quienes no tienen que comer. Tienen nombres, apellidos, tienen cara, y familia y seres queridos. Antes ofendíamos a los hambrientos que estaban lejos, y ahora también ofendemos a los necesitados que están cerca.
  • Que en nuestros supermercados haya abundancia de todo no quiere decir que todos puedan acceder al alimento que necesitan, ni en nuestro país ni en otros lugares del mundo. Está demostrado que hay alimentos suficientes para todos, pero que no todos pueden comer

 

“Save Food” o el Renacer de nuestras Abuelas

¿Conoces el movimiento  “save food”? No es otra que la técnica de toda la vida de nuestras abuelas: aprovechar los restos de comida y todos los alimentos que tienes en casa, y no tirar absolutamente nada a la basura.

Antes que nada, lo que tienes que hacer es conservar la comida adecuadamente y congelar lo que no vas a consumir a corto plazo, sin olvidar que hay que usar recipientes adecuados para que los alimentos no se estropeen. Y luego, aprovechar todas las sobras para preparar recetas baratas, fáciles y deliciosas. Aquí tienes algunas ideas.

Croquetas anticrisis

 

Uno de los trucos tradicionales para no tirar la comida y aprovechar sobras de carne, pescado, verduras ¡y hasta paella! es hacer croquetas con ellas.

 

Cremas y purés

 

Otro de los trucos de la abuela para aprovechar verduras o legumbres que han sobrado de un guiso, es hacer purés o cremas como esta de garbanzos.

 

Lasañas

 

 

Las lasañas y las ensaladas de pasta pueden ser un recurso súper para aprovechar sobras de verduritas, carnes o pescados. Solo tienes que mezclarlas con la pasta, una salsa fileto  o una bechamel ligera y montar una lasaña.

 

Sopas para todos los gustos

 

Si tienes unas hortalizas que te han sobrado , o unos fideos, puedes hacer tus propios ramen caseros, la típica sopa de fideos japonesa. Como los fideos ya los tienes hechos, el truco es incorpórarlos al final de la cocción para que no se pasen mucho. Y para darle el toque oriental le puedes añadir jengibre, curry u otras especias exóticas.

 

Canelones

 

Es una de las formas tradicionales de darle la vuelta a la economía doméstica y convertir un plato de aprovechamiento en un plato de fiesta ¡vistoso y exquisito! Y sirve para aprovechar carnes, pescados y verduras. O sea, una auténtica joya culinaria.

 

Versátiles hamburguesas

 

Otro clásico de la “save food” (aprovechar toda la comida y no tirar absolutamente nada) es hacer hamburguesas como estas de pescado. Sí, sí, hay vida más allá de las hamburguesas de carne, incluso 100% vegetales con legumbres o calabaza y nueces, por ejemplo.

 

Revueltos y desmenuzados

 

En casi todas las zonas existen platos tradicionales para aprovechar las verduras y carnes sobrantes, aplastándolas o desmenuzándolas y salteándolas con huevo, panceta, etc. Es el caso de los revueltos de huevo y las recetas de “ropa vieja”.

 

NOTA DEL AUTOR

No puedo terminar esta nota sin una referencia a mi vieja, maestra en el arte de reciclar las sobras y disfrazar las verduras para que llegáramos a amarlas. Si hubiera sido por mis hermanos y yo nuestro universo gastronómico se hubiese limitado a milanesas con papas fritas. Pero no, en mil y una forma nos hizo conocer y comer desde las berenjenas hasta los cardos, desde las acelgas hasta los repollos, desde las espinacas hasta los pimientos de todos los colores. Y hasta la coliflor y el brócoli gratinados o en bocaditos se fueron haciendo parte cotidiana de nuestras dietas. Sus croquetas de sobras de puchero a la villaroy eran memorables. Y sus “Pescaditos Fritos” de tallos de Acelga o sus hojas de remolacha salteadas con aceite de oliva, inolvidables. Y el pan viejo, se transformaba en sus manos, en budines de pan al caramelo o puddings de manzanas.

No se confundan, en casa no faltaba nada. Sobraba de todo. Pero la vieja, como antes mi abuela, sabían que la comida no era para tirarse. Y que también podía servir para trasmitir y enseñar valores.

Esta semana va a hacer un año que se fue con 83 años y en su última foto nos dejó la misma sonrisa con que nos servía la comida cada mediodía y cada noche de nuestras infancias. Por mi abuela, y por ella, fui, soy y seré, cocinero.

 Emilio R. Moya

 

 

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

7 Comentarios
    1. Grace no hace falta que te diga que tenés razón ! En todas las civilizaciones siempre fue igual, desde que comenzó La Familia.

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