CERRÓ EL MÍTICO BAR “LA RAMBLA”

CERRÓ EL MÍTICO BAR “LA RAMBLA”

Con su cierre se va un pedazo de historia no sólo de Buenos Aires, sino también de muchos de nosotros

No puedo escribir esta nota, sin que “se me piante un lagrimón”. Es que “La Rambla” forma parte de mi historia y la de muchos de mis amigos. A mediados de los ochenta viajábamos mucho por razones laborales junto a Oscar Tarrio, Khali Deambroggi y Marcelo Nazer y solíamos alojarnos en el departamento que tenía en Ayacucho entre Alvear y Posadas, la Gran Sara de Nazer, mamá de Marcelo. La Rambla era nuestro bar. Desayunos, almuerzos, largas madrugadas de charlas, cafés, whiskys y cigarrillos en las que veíamos pasar por sus mesas a las grandes figuras de la época desde Tato Bores a Susana Gímenez. Esas madrugadas siempre terminaban comiendo el famoso lomito La Rambla: 220 grs de lomo, pan francés tostado, jamón, queso, panceta y un huevo frito. Desde esa época y hasta la pandemia, todos los meses se vendían 2 toneladas de lomo en esa pequeña esquina abierta las 24 horas y dónde nunca faltaba ninguna bebida destilada o espirituosa con pasaporte extranjero. Con La Rambla se va no sólo un bar de Buenos Aires. Se va una parte de nuestras vidas.

“El café preferido de mamá. Gente trabajadora y muy cariñosa. Fueron siempre una gran compañía para ella. Era como estar en casa. Una pena”. Con este posteo desde su cuenta de Tweeter, Alfonso Prat-Gay recordó lo que representaba para su mamá, Stella Hope Dowling, el restó y bar La Rambla, ubicado en la esquina de Ayacucho y Posadas, pleno barrio porteño de Recoleta, al enterarse del cierre del tradicional bar porteño. Más allá de la presencia habitual de la madre del ex ministro de Hacienda y Finanzas del macrismo, que falleciera en enero de 2017, por sus mesas también pasaron desde Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares hasta Graciela Alfano, Jorge Asís, Robert Duvall y Ricardo Darín, entre otros, quienes no solo se reunían allí tomar un café, sino también a degustar el clásico lomito La Rambla, considerado por Francis Mallman, como “el mejor lomito de Buenos Aires”. Una receta que para el chef “no cambió nunca su sabor a lo largo de 30 años”. La decisión de bajar las persianas la tomó su dueño, Pablo Suarez, quién tras 57 años de funcionamiento ininterrumpido debió cerrar sus puertas ante la imposibilidad de continuar con el negocio a raíz de la cuarentena por la pandemia de coronavirus que rige desde el 20 de marzo pasado.

En el restaurante trabajaban catorce mozos que, según explicó su propietario, serán todos indemnizados  “A medianos de junio vimos que ya no podíamos más”, afirmó el empresario gastronómico. “El delivery o take away, –una de las medidas implementadas en cuarentena para mantener en funcionamiento a los locales gastronómicos por parte del Gobierno porteño– es para otra clase de comercios, acá la gente venía a comer el clásico lomito, y no podes trasladar eso en una bandeja de plástico. Jamás funcionó”, señaló al diario La Nación. Entre otros de los motivos que determinaron el cierre de La Rambla tuvo que ver directamente con la imposibilidad de pagar los sueldos al personal. Solo pudieron cobrar el ATP dispuesto por el Gobierno nacional. La firma no pudo reunir el resto para completar el 75% del salario acordado con el sindicato de Gastronómicos. “No podía pagarles todo el sueldo, las cargas sociales, la carga impositiva es insoportable, teníamos cero ingreso desde el 19 de marzo. Cerramos un día antes de la fecha que decretó el Gobierno, el 19 de marzo, porque ya no había gente en la calle. No podía seguir manteniendo todo, expensas, luz, gas, cable y teléfono. No quiero pedir préstamos a los bancos, por más que me digan te doy $10 millones a tasa cero, no lo agarro porque no sé cuando lo voy a poder pagar”, afirmó por último el dueño de La Rambla.

por EMILIO RODOLFO MOYA exclusivo para Chefs4Estaciones.com

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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