APPETITES by ANTHONY BOURDAIN

APPETITES

by ANTHONY BOURDAIN

El último libro de Anthony Bourdain, uno de los cocineros y divulgadores gastronómicos más reconocidos mundialmente constituye su testamento vivo y el más íntimo de sus trabajos. Con fotografías de Bobbie Fisher

Si existe un gran nombre en el ámbito de la divulgación gastronómica, este es sin duda Anthony Bourdain, convertido en una estrella mediática mundial. El prestigioso chef de la mítica Brasserie Les Halles de Nueva York concentra en este libro más de cuarenta años de oficio profesional y el conocimiento adquirido en sus viajes por todo el mundo para construir un repertorio de los platos que según él todos deberíamos conocer y saber cocinar.

Escrito al más puro estilo incorrecto que tanto le caracteriza y con un gran sentido del humor, las recetas están pensadas para que puedan prepararse en casa sin problema y para impresionar a los invitados.

Un libro de cocina tremendamente original, con un diseño moderno y transgresor, y con más de 150 fotografías extraordinariamente provocativas.

Extracto de la introducción Anthony Bourdain a poco más de un año y medio de su trágica muerte

Estos son los platos que me gusta comer y con los que me gusta alimentar a mi familia y amigos. Son recetas que «funcionan», es decir, que se han desarrollado con el tiempo y modificado con la repetición y la larga –y, a menudo, dolorosa− experiencia.

Igual que ocurre en la restauración, de vez en cuando sacrificaré la calidad en favor del importante tema de la utilidad. Aunque sea una ambición admirable preparar el mejor risotto del mundo, se convierte en una mierda si los invitados están esperando con el estómago en los pies y cada vez más borrachos mientras tú la estás jodiendo en la cocina removiendo el arroz.

El pescado servido con las espinas es mejor, mucho mejor que tú frente a ocho comensales intentando filetear un lenguado con escasa habilidad.

No hay nada de innovador en las recetas de este libro. Si lo que buscas es a un genio culinario que te traslade a la tierra prometida del siguiente nivel de creatividad, busca en otra parte. Ese no soy yo.

En su mayor parte estas recetas son copias directas de recuerdos imperfectos de mis platos favoritos de la infancia: alimentos que mi madre me daba, platos que me gustaba comer en los momentos más felices de mi vida –la clase de evocaciones que me gusta compartir con mi hija−, junto con algunos de los mejores éxitos de mis viajes, y varios consejos sobre desayunos y la cena de Acción de Gracias, presentados de una forma organizada, eficiente y poco estresante.

Una de las primeras cosas que descubrí en mi transición hacia mi etapa de padre fue que normalmente me ponía más histérico cocinando la cena para cinco amigos en casa que cuando estaba preparando en serie quinientas cenas a la carta en un restaurante. He descubierto que la solución para esta ansiedad es tratar a mis amigos o familia como a los mejores clientes de un restaurante lleno hasta los topes, hasta que la comida se sirve. Entonces ya me puedo sentar con ellos, relajarme y disfrutar de su compañía. Como un papá normal.

Un suplemento del Diario La Capital