Verano en Nueva York

Transcurrió una de las semanas más frías del invierno rosarino. Para mitigarlo, me propuse imaginar cómo sería pasar un verano en Nueva York.

 

Acudí a mis recuerdos y, como por arte de magia, crucé el globo terráqueo para instalarme en el hemisferio norte, precisamente en la “Gran Manzana” y sus alrededores. Soñar no cuesta nada. Armar una lista con los lugares que debería visitar sí o sí, tampoco.

La temporada estival en “la ciudad que nunca duerme” es muy calurosa. Pero estar en el “ombligo del mundo” en esa estación es una de las experiencias viajeras más agradables del mundo. Y la oferta de espacios verdes, lugares al aire libre y terrazas, es numerosa.

Más aún, muchos de ellos son gratuitos.

A saber:

 

Central Park

New York tiene una isla gigante y fresca: el Parque Central, un pulmón verde que compite, y gana, como uno de los primeros en mi lista de espacios a disfrutar en el verano. Creación del paisajista Frederick Law Olmsted, rodeado de las residencias más elegantes del Upper West y del Upper East Side, ese enorme jardín público es el lugar de encuentro más grande de la ciudad.

Dentro de él, mis rincones favoritos son dos: el Conservatory Garden y el Jackie O. Reservoir. El primero está en el norte y es un pequeño jardín a la francesa, lleno de recovecos habitados por rosas en el que un simple paseo se transforma en un placer. El segundo se encuentra entre las calles 84 y 110 y es una laguna imponente, tantas veces visitada en la gran pantalla, alrededor de la cual los neoyorkinos aman pasear, hacer jogging o simplemente detenerse a mirar las performances de los artistas callejeros.

 

 

Botanical Garden del Bronx

Sabían que éste es uno de los primeros jardines botánicos que se instalaron en los Estados Unidos? Nada de cemento a la vista, sólo la frescura del verde y el perfume de flores increíbles. Es inmenso. Por eso hay trencitos que conectan los distintos lugares de interés, pero es mejor bajarse en una estación y seguir el recorrido caminando a tu ritmo.

El paisaje es encantador. Tiene árboles añosos, senderos agradables, fuentes, instalaciones artísticas e invernaderos espectaculares. Amé las rosaledas, los jardines de azaleas y magnolias, el jardín de plantas perennes y el Cherry Garden. El Enid A. Haupt Conservatory es el invernadero más visitado. Lo habitan todo tipo de plantas tropicales, lagunas con nenúfares soñados y lirios acuáticos. Anotar que los días miércoles la entrada es gratuita para los jardines, no así para los edificios y los invernaderos.

 

 

The High Line

Aunque ahora las estrellas de esta parte de la ciudad son Hudson Yards y The Vessel, hace rato que The High Line es uno de mis paseos preferidos. Es una bonita manera de atravesar esa porción sobre elevada de la ciudad, disfrutando de la vista y de diferentes expresiones del arte callejero neoyorkino. Pasa por sobre el Lower East Side, Nolita, Alphabet City, el NoHo y el Meatpacking District que forman parte de lo que desde hace un tiempo se conoce como el “nuevo Manhattan”.

Así, la otrora vía férrea casi abandonada, se transformó en THL, un atractivo jardín visitado a diario por cientos de personas y que se parece mucho a la Promenade Plantée de París.

Governors Island 

Situada en la parte norte de la bahía de New York, verdadero oasis sin vehículos a la vista, Governors Island es una visita ideal para los fines de semana de verano. Se precia de ser uno de los balcones privilegiados sobre la gran urbe y ofrece los mejores paseos sin brújula, recorridos en bicicleta, exposiciones, conciertos al aire libre y espacios para hacer pic-nic. Se accede con el ferry.

 

Liberty Island

 

Esta otra isla es famosa por estar habitada por un icono, una dama muy famosa, la estatua que identifica a New York. No por muy conocida es menos majestuosa, tal vez se la ve un poco alejada en su propio universo, pero no precisamente aislada.

Paseo habitual entre los visitantes de Manhattan, uno de los tours que se disfruta mejor en verano, el encuentro con Lady Liberty vía ferry se transformó en la excursión panorámica por excelencia. La vista es sublime.

 

Terraza del MET

He aquí otra de las visitas que sólo pueden hacerse en los meses cálidos. El Iris and B. Gerald Cantor Roof Garden es el espacio a cielo abierto del Metropolitan Museum Of Art que ofrece una vista incomparable del Parque Central y de la skyline de Manhattan.

Como si esto fuera poco, cada primavera la terraza y su jardín alojan instalaciones de arte contemporáneo magníficas. Se trata de una experiencia imperdible.

 

Brooklyn Heights

Cruzando el East River nos encontramos el distrito trendy que ofrece un balcón con la vista más extraordinaria sobre New York. Quien no conoce esa postal que tantas veces nos ha mostrado el cine?

Paseo ideal para hacer tanto en invierno como en verano, recomiendo la hora del atardecer. Mi cámara fotográfica ama este espectáculo. El efecto de la luz del sol sobre los edificios a esa hora es simplemente mágico. Es más, el solo hecho de caminar para después encontrar algún lugar y sentarse delante del panorama de la skyline de Manhattan es una experiencia inolvidable.

 

D.U.M.B.O.

Si pasas un día de verano en Brooklyn, es obligatorio descubrir los rincones más bonitos del  Down Under the Manhattan Bridge Overpass. D.U.M.B.O., como se lo conoce popularmente, es el parque encuadrado por el East River, a mitad de camino entre los puentes de Brooklyn y Manhattan. Sabemos que Brooklyn es otro de los distritos que se conoce muy bien gracias a la literatura y el cine, por eso las panorámicas desde este punto nos harán soñar. Primer tip: desde el Manhattan Bridge Archway vamos a conseguir la postal perfecta con el paisaje archiconocido. Segundo tip: instalarse a hacer un pic nic en el Brooklyn Bridge Park con vista hacia el adorable Carousel instalado en el pabellón que diseñó Jean Nouvel.

 

The Cloisters

The Cloisters (Los Claustros) es una hermosa visita para hacer en verano.

Sitio asociado al Metropolitan Museum, es un museo enteramente consagrado a la arquitectura y al arte medieval. Ubicado en el norte de Manhattan, más precisamente en el Fort Tyron Park, en lo alto de una colina que es como un balcón sobre el Hudson River, los claustros nos sumergen en la Europa Medieval. Se parece mucho al Museo Nacional de la Edad Media de París, pero está en New York. Además del entorno, sus jardines son extraordinarios.

 

Bryant Park

Parques neoyorquinos hay muchos, pero este es especial. Es un jardín centenario ubicado sobre la 5th Avenue junto a la New York Public Library que posee no pocas atracciones. Una de ellas es que nos ofrece gratuitamente libros y un espacio perfecto y reconfortante para leer al aire libre. Qué mejor programa para una tarde calurosa de verano? También están sus noches de verano y cine con el evento de las Bryant Park Movie Nights organizadas por HBO o Netflix a la puesta del sol. Y más: el parque tiene rincones especialmente dispuestos para jugar al ajedrez, al ping-pong y a la petanca.

 

Hudson River Park

El parque ubicado sobre la margen del río Hudson es moderno y está lleno de senderos y muelles, más conocidos como piers, muy frecuentados durante el verano. Tiene un plus: la silueta de New Jersey que se recorta elegante sobre la línea del horizonte. Es un espacio tranquilo y agradable al oeste del West Village y destaca por la belleza de su entorno. Yo me propuse como un desafío caminar de sur a norte un buen trecho en dirección a The High Line mientras admiraba el panorama. La skyline dibuja también el conjunto de rascacielos del distrito financiero. Allá está la silueta del nuevo World Trade Center que se eleva, imponente, en medio de los otros edificios. Es un paisaje sorprendente.

 

Arte callejero al aire libre en Bushwick

Bushwick, en Brooklyn, parece ser un distrito modesto, casi humilde: esa es la primera impresión que nos causa cuando comenzamos a recorrerlo. Como muchos otros distritos de Nueva York, éste sufrió muchos cambios. En un principio estuvo habitado por inmigrantes. Con el tiempo esa población dejó el lugar dejando galpones y viviendas deshabitados. Los alquileres se volvieron accesibles para una población de jóvenes artistas y diseñadores que buscaban instalar sus emprendimientos. Resultó que escapaban de los precios exorbitantes de otros lugares como el SoHo o Williamsburg, y Bushwick se transformó en una oportunidad inmobiliaria. El proceso aún no ha terminado.

Las paredes desnudas de los almacenes resultaron una tentación para los artistas callejeros que dieron rienda suelta a su imaginación. Toda esta movida recrea un paisaje que merece verse durante las tardes cálidas.

 

Gantry Park en Long Island City, en Queens

Gantry Park, simplemente, como lo conocen los neoyorquinos, es un parque nuevo ubicado en Long Island City, en la vecina Queens. Se accede con el ferry y tiene una atmósfera distendida que bien envidiarían otros parques de Nueva York. La inconfundible skyline de la ciudad es el mejor espectáculo que disfrutas mientras tomas un trago en alguna de las terrazas panorámicas sobre East River.

Llama la atención descubrir en los alrededores un barrio moderno, habitado por edificios impactantes, casi todos con salida a los muelles.

El entorno es de lo mejor: parque, césped prolijo y bancos para descansar admirando la silueta del Chrysler Building o la del puente Queensboro. Y un detalle insólito: ahí está ubicado el antiguo cartel de Pepsi-Cola, el que es perfectamente visible desde la pequeña isla Roosevelt, esa a la que se accede con el teleférico. Es como un recuerdo vintage de lo que era el distrito que pasó de ser, hace algún tiempo, la sede de industrias, a lo que es hoy, un barrio tendencia.

 

Hoboken, en New Jersey

Cualquier tarde de verano, crucen el Hudson River hasta Nueva Jersey para visitar Hoboken, la ciudad natal de Frank Sinatra. Tiene un largo paseo marítimo con una impecable vista de Nueva York, desde Lower Manhattan y los edificios del distrito financiero hasta el Chrysler Building, pasando por el recorrido de The High Line. Este paisaje es algo para disfrutar sin prisa alguna, sobre todo al atardecer.

Hoboken se transformó recientemente en uno de los destinos que eligen muchos neoyorkinos para vivir cerca de Manhattan, pero a pocos minutos de la verdadera locura y bullicio del centro. Es simple: te trasladas con el PATH, el metro que une New York con New Jersey, y Hoboken es la primera estación después de cruzar el río. También es posible llegar en ferry desde el World Trade Center.

En la marina, el ir y venir de gente es permanente. Están quienes caminan, otros hacen running, y hay familias que se instalan en alguno de los parques con juegos para los más pequeños. Y sobre Washington St. hay decenas de cafés y restaurantes donde cenar.

Por «Elisa N Viajes»   

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Bueno amigos. Nueva York es bella en cualquiera de las 4 estaciones.Pero visitarla en verano, tiene un encanto muy especial. Verano en Nueva York

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Editorial Diario La Capital

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