LA VERDADERA HISTORIA DE LA CERVEZA

La historia de la cerveza: inventada por mujeres

La historia de la cerveza es totalmente femenina: esta bebida “de hombres” fue creada por mujeres, quienes controlaron la industria por 3 mil años.

 

En 2004, los arqueólogos ubicaron el descubrimiento de la primera bebida fermentada del mundo (una mezcla de frutas, miel y arroz) en Jiahu, China, entre el 7000 y el 5700 aC. El descubrimiento anuló la creencia popular de que los humanos habían preparado su primera bebida a base de granos en la antigua Mesopotamia, ubicada en la actual Irán e Irak. Los historiadores ahora califican la mezcla de Mesopotamia como la primera cerveza de cebada del mundo y siguen comprometidos con su creencia original de que la civilización comenzó en esta llamada “media luna fértil” entre los ríos Tigris y Éufrates.

Dieron fecha a la evidencia encontrada en el estado mesopotámico de Sumeria no antes del 3500 aC, pero confían en que los primeros colonos del mundo comenzaron a cultivar cebada para cerveza y / o pan en el año 10.000 a. c.

Aunque discuten sobre los orígenes antiguos, los arqueólogos que estudian la fermentación concuerdan en una cosa: la gran mayoría de los cerveceros antiguos eran mujeres. “Mientras los hombres estaban cazando, las mujeres estaban recogiendo los ingredientes que necesitaban para hacer otros alimentos y bebidas para acompañar el mamut lanudo o el mastodonte”, dice el Dr. Patrick McGovern, arqueólogo biomolecular de la Universidad de Pensilvania que determinó que los recipientes de bebida de Mesopotamia contenía la cerveza de cebada más antigua conocida.

Una vez que nuestros ancestros nómadas se dieron cuenta de que podían revolucionar sus vidas plantando cebada, trigo y otros granos, salieron permanentemente de la carretera. Pero no necesariamente cambiaron las divisiones del trabajo. “Las mujeres fueron las que hicieron las bebidas caseras fermentadas”, dice McGovern sobre esas primeras sociedades.

Las mujeres sumerias preparaban cerveza baja en alcohol para las ceremonias religiosas y como parte de la ración diaria de alimentos. Los cerveceros sumerios gozaban de gran respeto, en parte porque probablemente también servían como sacerdotisas de la venerada diosa de la cerveza, Ninkasi. Los sumerios creían que Ninkasi supervisaba el proceso de elaboración de la cerveza y “trabajaba” como cervecero jefe de los dioses, que regalaba cerveza a los humanos para preservar la paz y promover el bienestar. Mostraron su reverencia en el _Hymn to Ninkasi, la receta de cerveza escrita más antigua de la historia.

Los arqueólogos sostienen que los babilonios o sumerios introdujeron la elaboración de cerveza a sus vecinos, los egipcios. Los egipcios adoraban a una diosa de la cerveza llamada Tenenit y contaban historias sobre la diosa Hathor / Sekhmet que salvó a la humanidad de la destrucción después de una borrachera. Los jeroglíficos representan mujeres preparando y bebiendo cerveza a través de pajitas, que los historiadores dicen que los cerveceros babilónicos probablemente inventaron para perforar gruesas capas de espuma que flotaban sobre su producto.

Los antiguos griegos, una cultura sumamente machista, nunca se llevaron bien con la cerveza, a la que adjudicaban muchos problemas de salud. Pero en Egipto la bebían desde el esclavo hasta el Faraón. Los salarios se pagaban con cerveza, dos contenedores por día de trabajo, y la cerveza egipcia se exportó a Roma, Palestina e India.

En la sociedad vikinga las mujeres también producían cerveza. Debido al clima de sus territorios, esta cerveza contenían ingredientes más “alternativos”, como enebro, cornezuelo (un alucinógeno), beleño y cicuta, con los efectos psicodélicos que puedes imaginar. La delicadeza de estas recetas les dio a las mujeres que las preparaban un lugar especial y títulos como Volva, Volur, y sacerdotisas. Ellas crearon el concepto de braggver el futuro estando bajo la influencia de esta singular variante cervecera.

 

Hildegard von Bingen, protectora de la cerveza

Estas primeras cervezas carecían de cualquier conservador, por lo que la producción era extremadamente local. Fue hasta el siglo XI que la monja Benedictina Hildegard von Bingen, mística y herbalista, introdujo el uso de lúpulo para preservar el líquido y dar amargor, y transformó la elaboración de la bebida. Al día de hoy von Bingen es considerada una santa patrona de la cerveza.

La producción de cerveza se extendió por toda Europa y el Nuevo Mundo, siempre controlada por mujeres, conocidas como alewives o brewsters. En casas, tabernas, fiestas, cualquier género, raza y edad tenía acceso a esta bebida. El control de calidad de la cerveza era muy estricto, y las mujeres acusadas de adulterar o producir mala cerveza eran sujetas a castigos como azotes, ser arrojadas al agua o, según un grabado en piedra en Ludlow, Inglaterra, ser arrastradas al infierno por demonios.

La cerveza y las brujas

Y es aquí donde la historia de la cerveza se vuelve aún más interesante si es posible: las mujeres cerveceras dieron paso a la imagen más famosa de la brujería. Varios de los elementos más clásicos de las brujas vienen de la producción femenina de cerveza: el sombrero puntiagudo, la escoba, el caldero, y los gatos.

Ya desde el siglo XIV una mujer con sombrero era considerada más distinguida, elegante y con clase. Una empresaria cervecera que se respetara salía al mercado para vender su producto ataviada con sombrero, pero hacía la prenda más alta y vistosa para distinguirse y atraer clientes. Mientras más alto el sombrero, más se haría notar la mujer y por lo tanto su cerveza. Marketing puro de las mujeres medievales.

Mother Louise, una cervecera de Oxford en los 1600

Si la mujer en cuestión vendía desde casa, sea en pensión o taberna, o simplemente despachando la bebida, también necesitaba distinguirse de otros hogares. Para ello, colgaba en la entrada una escoba, símbolo de trabajo doméstico. El cliente podía estar seguro de que encontraría ale casero y de calidad, elaborado por la señora de la casa.

La forma más fácil y cómoda de preparar la cerveza era con un caldero donde hervían el mosto y mezclaban sus ingredientes. Los gatos eran muy apreciados por estas mujeres debido a que combatían a los ratones, principales destructores de granos y propagadores de contaminación – recordemos que esta época es la edad de oro de la Peste Negra. Mujer, caldero, sombrero, escoba, gato… ¡Bienvenidos los estereotipos!

El fin de la mujer en la cerveza

La asociación entre mujer y cerveza terminó con la Iglesia católica. Otro de los símbolos que distinguían a una casa cervecera era un talismán similar a la estrella de David, seis puntas que representaban los ingredientes de una buena cerveza: lúpulo, granos, malta, levadura, agua, y la mujer cervecera.

La alusión judía fue el pretexto perfecto para que la Iglesia aprovechara la creciente ola de antisemitismo del siglo XV (que vería la cúspide con la Inquisición de los Reyes Católicos) e invadiera un negocio lucrativo y de paso eliminara la influencia de las mujeres. Llega el concepto demonizado de la bruja con escoba y sombrero, preparando “pociones” en la diabólica oscuridad de su casa. Repentinamente, el saber manipular plantas e ingredientes se consideró una influencia del demonio sobre las almas puras.

Furiosos porque la mujer tenía el control exclusivo de producción y ganancias, los altos poderes católicos las satanizaron y expulsaron hasta que la cerveza fue una industria dominada por hombres, tendencia que prevalece hasta nuestros días. Se volvió común ver producción de cerveza en monasterios, y consumo en reuniones masculinas, mientras la cacería de brujas llegaba a niveles nunca antes vistos en los que al menos 75% de las víctimas fueron mujeres.

Los esfuerzos para separar mujeres y cerveza también tenían como intención evitar que se “distrajeran” de su “propósito principal”: la maternidad. Fue por eso que en 1540 la ciudad de Chester prohibió hacer cerveza a toda mujer entre 14 y 40 años; el margen de edad que consideraban apropiado para tener hijos. Por toda Inglaterra se propagaron chismes de antisalubridad y mañas de negocio para eliminar a las mujeres de la industria.

La cerveza y la mujer hoy

Un estudio de Stanford publicado en 2014 indica que entre las microcervecerías sólo 4% de los maestros cerveceros son mujeres, aunque al menos 32% de todo el consumo de cerveza artesanal viene de mujeres.

Por todos lados es fácil encontrar tanto a quienes dicen que una mujer bebiendo cerveza es vulgar e inapropiado, como a quienes afirman que las mujeres “también” pueden hacer o beber cerveza, ambos lados ignorantes de que la cerveza comenzó con las mujeres. Incluso las asociaciones y cervecerías enfocadas a impulsar a mujeres en la industria se manejan como una nueva minoría incursionando en vez de reclamar su lugar como creadoras.

Cerveceras en Oregon: Sarah Pederson, Lucy Burningham, Natalie Baldwin, Emily Engdahl

A pesar de todo, cada vez hay más maestras cerveceras y dueñas de etiquetas y tap rooms. Las certificaciones oficiales están abiertas a ambos géneros y el reto es destruir los estereotipos relativamente nuevos. Algunas de las cerveceras más destacadas son Sara Barton y Emma Gilleland en Inglaterra, Jill Vaughn y la Hermana Doris Engelhard en la Abadía de Mallersdorf, donde lleva trabajando más de 40 años. En África la producción de cerveza sigue estando dominada por mujeres, y destaca Apiwe Nxusani-Mawela, una de sólo seis mujeres que es dueña absoluta de una cervecería comercial.

Basado en una investigación de Michelle López  para

Emilio R. Moya

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Editorial Diario La Capital

3 Comentarios
  1. Artículo interesantísimo! Posiblemente la explicación de porqué fueron las mujeres quienes fabricaron la cerveza a lo largo de la Historia se encuentre en la innata timidez masculina que – de no haber sido superada con la ingesta de cerveza – hubiese puesto en peligro la conservación de la especie!

    1. Realmente Pablo, una respuesta interesante. Buena óptica. No se me hubiese ocurrido la conservación de la especie… Genial!

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