LA ISLA ESMERALDA

LA GASTRONOMÍA IRLANDESA

 

Irlanda cuenta con una característica cultura gastronómica en la que han influido la geografía, el clima y la larga historia de los pueblos que se establecieron en esta pequeña y fértil isla de pastos verdes, situada en el límite mismo de Europa. Su clima templado, debido al influjo de la Corriente del Golfo, permite la actividad agrícola y ganadera a lo largo de todo el año. Sus exuberantes pastos son ideales para la cría del ganado y para la elaboración de productos lácteos.

 

Irlanda y sus orígenes

Según los primeros textos conocidos, Irlanda fue habitada en el año 8000 a.c.. Hoy en día, todavía quedan restos de las tribus que poblaron la isla (megalitos, dólmenes, etc.). Será a partir del siglo VIII a.c., tras la llegada de los celtas procedentes de Europa del este, cuando se constituye una misma lengua y una misma cultura, aunque fragmentada en una multitud de pequeños reinos.

 

En el siglo V d.c., San Patricio, patrón de Irlanda, viajó a la isla y convirtió a los irlandeses al catolicismo, enseñando también a los monjes el alfabeto romano, que permitió conservar parte de la cultura celta.

Ya en el siglo XII, Enrique II de Inglaterra desembarcó en Irlanda, ocupando Dublín y toda la región circundante. El rey de Inglaterra otorgó los territorios de Irlanda a su hijo Juan, que fue proclamado “Señor de Irlanda”. En los años sucesivos, las disputas entre irlandeses y los ocupantes ingleses fueron constantes. Estos hechos se vieron fuertemente agravados cuando Enrique VIII y posteriormente Eduardo VI de Inglaterra rompieron con la Iglesia Católica (1536). Aunque ingleses, galeses y más tarde los escoceses, aceptaron convertirse al protestantismo, los irlandeses no lo aceptaron nunca.

 

La cocina de Irlanda

Suelen decir los Irlandeses que el libro de recetas de la cocina de su país tiene muy pocas páginas. Esto sería cierto si la historia de la cocina de Irlanda se comprende como la historia misma de Irlanda, ya que durante los siglos de colonización Inglesa no se les permitió desarrollar más que el ganado y el cultivo de la papa.

 

Irish Faminen Memorial en Dublín

Es muy conocida la hambruna que acecho a Irlanda generada por la escasez de papa al arruinarse los cultivos por una plaga, ente los años 1846 y 1851, la cual llego a matar a más de medio millón de personas. La adopción de la papa como núcleo en la cocina irlandesa no fue una opción voluntaria. Como resultado de las Leyes Penales, la mayoría de los irlandeses católicos no tenían derecho a comprar tierras o cederlas a sus descendientes. Por lo tanto, las granjas fueron cada vez más pequeñas a principios del siglo XIX además de que la población de Irlanda creció considerablemente.

Se dice que las papas llegaron a las costas irlandesas debido al naufragio de un buque español y que pronto su cultivo se expandió por toda la isla y otros dicen que fue Francis Drake el culpable pero como sea, hoy las papas forman parte de la historia de la cocina de Irlanda.

Por suerte este concepto ha cambiado considerablemente durante el siglo XX. Actualmente en Irlanda pueden encontrarse excelentes restaurantes, reconocidas escuelas de gastronomía, sin olvidar con que cuentan productos naturales de gran calidad. Todo esto, una vez combinado, hace que la isla sea uno de los destinos gastronómicos favoritos de Europa.

 

La base de una buena comida son sus productos y en Irlanda pueden presumir de tener casi de todo, y de la primera calidad.

Su costa les ofrece los mejores pescados y mariscos, sus praderas unas ricas carnes y el tiempo favorece una huerta y unos frutales que son la envidia de otros países. Así, no es de extrañar que una de las señas de identidad de la comida irlandesa sea lo cosmopolita que puede resultar a veces. Puedes probar prácticamente de todo.

 

Las grandes ciudades ofrecen la mayor concentración de restaurantes, mercados, tiendas de especialidades y cafeterías, pero para disfrutar de una buena comida no es preciso limitarse a las urbes, sino que pueden encontrarse excelentes propuestas en remotos rincones campestres, cuyos pequeños locales o mercadillos desbordan encantos por sus cuatro costados. Aún así, Cork es sin duda, la capital gastronómica del país, ya que en ella no sólo se aglutinan excelentes restaurantes y mercadillos, sino también importantes escuelas de las que saldrán los cocineros del mañana.

 

En las localidades más pequeñas suelen organizarse festivales gastronómicos a lo largo del año que se convierten en un foco de atracción de visitantes que aprovechan para viajar aquí. Podemos destacar la Feria gastronómica de Listowel, el Festival gastronómico de Kinsale, el Festival de las ostras de Hillsborough, el de Clarenbridge o el de Galway o el Festival de los mejillones de Bantry. No os engañéis, porque no sólo de productos del mar vive la cocina irlandesa.

No podemos olvidar que el país produce también cordero, carne vacuna y porcina de óptima calidad. Las especialidades nacionales son la morcilla, el queso de granja, el pan de soda y, por supuesto, la cerveza Guinness, sin desmerecer al whisky, ni olvidar al Baileys.

 

Platos tradicionales de Irlanda

 

A los irlandeses en general les gusta comer. Históricamente el trabajo en el campo era duro, con lo que se buscaban platos contundentes que además de aportar calorías contribuyesen a calentar el cuerpo. Las sopas, los guisados y los pasteles de carne y papa son los platos tradicionales de la gastronomía irlandesa. Se suele acompañar las comidas con pan de soda (soda bread), que se caracteriza por sustituir la levadura por bicarbonato sódico. Es un pan sabroso y rápido de hacer y por supuesto, beber cerveza.

 

En general, la comida del mediodía suele ser muy ligera. Un sandwich o una ensalada son las opciones más comunes para el almuerzo.

La cena es más potente y suele ser una sopa, un plato principal y un postre.

Como curiosidad, Irlanda es el primer país del mundo en consumo de té, aunque Inglaterra tenga la fama. Los irlandeses son muy hospitalarios y si te invitan a su casa te invitarán un té y unas pastas.

1. El Irish breakfast

 

Hemos querido incluir este plato, ya que es de lo más habitual en los pubs irlandeses y restaurantes. Tradicionalmente el desayuno era la comida más importante del día para los irlandeses. El Irish breackfast se compone de huevos fritos, bacon, salchichas, alubias, champiñones, tomates a la parrilla y puré de papas, junto con tostadas con manteca y, un té o café. Cuando en la carta pone «full Irish breakfast» es que es el desayuno completo, con todo.

Cabe destacar que hoy en día se toma más como brunch y almuerzo que como desayuno y es uno de los platos más típicos que piden los turistas, y su precio está entre 10 y 12€.

2. Seafood Chowder

 

Es una típica sopa irlandesa de pescado, marisco y un poco de verdura que se distingue por ser muy sabrosa y densa. Realmente es más una crema. Puede servirse en un bol como entrante, pero también se sirve en una hogaza de pan como principal. Se cocina con nata y cada pub o restaurante la prepara con un toque diferente, más espesa, más ligera, con más pescado o más gambas, etc.

3. Irish Stew

 

Se trata de un estofado de carne de cordero (aunque también puede ser de ternera) que es el típico reflejo de la historia de Irlanda. Además de cordero lleva papas, cebollas, zanahorias y perejil. Todos los ingredientes se deben dejar cocer durante bastante tiempo para que el caldo espese y adquiera su característica textura densa. Este plato se puede encontrar en muchos restaurantes y pubs de todo el país, y es muy típico para el Día de San Patrick’s.

4. Irish Beef y Guinness Stew

 

Este estofado de ternera hecho durante horas a fuego lento es uno de los favoritos de los irlandeses por el profundo sabor que le aporta la cerveza Guinnes, responsable también de su característico color marrón oscuro. Es una comida potente para los duros días de invierno. Este plato lo puedes encontrar por unos 15-18€.

5. Coddle

 

Esta es una receta típica de Dublín, otro plato sencillo que sirve para que el cuerpo entre en calor. Entre sus ingredientes están las papas, las salchichas, el bacon y la cebolla. La clave para que el plato sea un éxito es dejar que se haga a fuego lento. Se trata de un plato realmente contundente, pero si queremos darle un toque especial podemos acompañarlo de unas tiras de bacon finas y bien fritas que le aporten un toque crujiente.

6. Bacon and cabbage

 

Se trata de un plato compuesto por rebanadas de bacon o tocino (puede usarse también tocino ahumado) hervido con repollo y papas. Puede acompañarse con una especie de salsa bechamel hecha con harina, leche y manteca a la que se puede añadir perejil o alguna hierba que le dé sabor.

7. Cottage Pie

 

Es un pastel de carne de ternera muy popular. Se elabora dejando que la carne se haga muy lentamente en caldo de carne acompañada de verduras variadas. Después se cubre con puré de papa y se gratina al horno. Se trata de un plato bastante calórico. Pueden encontrarse variantes en las que en lugar de carne de ternera el ingrediente principal sea pescado o carne de cordero.

8. Boxty

 

Este plato típico de Irlanda, en concreto de la provincia occidental denominada Connacht, es una especie de pastel de papa. Existen muchas versiones, pero todas tienen una base en común que es la utilización de papa rallada fina y frita.

La papa cruda se mezcla con harina de trigo, un poco de levadura, manteca y huevo. Luego se fríe (también puede hacerse a la plancha o al horno) como si se tratara de un crêpe durante unos minutos por cada lado. Debe de quedar dorado y crujiente.

9. Colcannon

 

Más que un plato en sí es una guarnición para acompañar a otros platos. Es un puré que combina dos de los ingredientes principales de la gastronomía irlandesa, las papas y el repollo. Lleva además mantequilla, nata y una cebolleta.

En realidad, cada familia irlandesa suele tener su propia variante de colcannon. Es un puré que combina a la perfección con la carne estofada o con las salchichas.

10. Carrot Cake

 

Es una de las pasteles más populares de Irlanda. La tarta de zanahoria de sabor dulce y con un toque especiado. A pesar de ser el ingrediente protagonista apenas se aprecia el sabor de la zanahoria. También tiene nueces trituradas, canela y encima se pone una capa de queso dulce que le da un aspecto y saber increíble.

11. Apple pie

Apple Pie

Crumble Cake

 

Es una tarta de manzana, otra de las especialidades dulces de la cocina tradicional irlandesa. Además hay una variante que se llama Apple Crumble, que es un postre de manzanas al horno recubierto de una corteza crujiente.

12. Café irlandés

 

Es otro de los postres imprescindibles, compuesto por café, whisky irlandés, nata montada o crema y azúcar. En ocasiones le añaden helado también. Se dice que el Baileys se creó tomando la idea del café irlandés.

 

13. Irish Salmón

 

14. Lobsters Salad

 

15. Fish & Chips

A pesar de ser un plato muy británico , se sirve mucho en los pubs irlandeses.

 

¿Qué se bebe en Irlanda?

 

Dublín es una ciudad muy atractiva para salir y divertirse. El centro de la ciudad cuenta con muchísimo ambiente, no solo nocturno, sino también durante el día.

 

Algo muy curioso de Irlanda es que los pubs en Dublín abren durante todo el día, de modo que están muy bien aprovechados. Así como en Argentina se encuentra bien definido lo que es bar, restaurante o discoteca, aquí un pub cubre todas las modalidades. El mismo pub donde puedes estar desayunando por la mañana, será el mismo en el que bailarás por la noche. La verdad es que esto está muy bien pensado. Además, las luces y demás atmósfera interior cambian totalmente y parece que estás en otro sitio.

 

 

 

Por su parte, Dublín es una ciudad con ambiente todos los días de la semana, y todos los días del año. Cada vez son más los turistas que visitan la capital de Irlanda en cualquier época, sin importar que sea invierno o verano. Es por ello que la zona centro de Dublín siempre se encuentra con gente y sus pubs y discotecas llenos. En definitiva, que no te engañen diciendo que en Irlanda en invierno no hay vida porque la gente se recoge en sus casas. En ese sentido, Irlanda se parece bastante a nuestro país, ya que a la gente de todas las edades le encanta salir.

 

 

Como en muchos destinos europeos, lo más típico en Dublín es la cerveza. Esta suele pedirse en pinta, esto es, medio litro. Además de cerveza también es muy típica la sidra irlandesa, denominada Bulmers.

 

Si te gusta lo dulce, puedes probarla y elegir el sabor que te apetezca. Por cierto, en cuanto a cervezas, hay muchísima variedad, por lo que intenta probar cada vez una si eres de verdad cervecero. Por supuesto, la Guinness no puede faltar en tu degustación. También recomendamos la cerveza tostada Smithwick’s.

 

 

Tienes muchas marcas de whiskys, siendo el más conocido el Jameson. Y por supuesto tienes el mundialmente famoso Baileys Irish Cream.  Fue el primer licor de crema que existió en su tipo y se elaboró por primera vez en Dublín (Irlanda) en 1974 y desde eso momento no ha dejado de producirse. El Baileys Original es una combinación perfecta de productos lácteos de gran calidad, whisky irlandés y chocolate.

El Día de San Patricio

Dicen que hay más irlandeses por el mundo, que en la misma Irlanda. Esto explicaría porque el Día de San Patricio se celebra como una de las fiestas más importantes en todo el mundo.

 

Dublín

 

New York

 

Buenos Aires

BONUS TRACK

 

Esta nota está especialmente dedicada a mi amiga Alicia Neville, de ascendencia irlandesa y descendiente directa de The White Queen, la Reina Blanca, Ana Neville, esposa de Ricardo III y Reina de Inglaterra durante la Guerra de las Dos Rosas entre los Lancaster y Los York. Había nacido el 11 de junio de 1458 y falleció el 16 de marzo de 1485.

Su madre y su padre siempre mantuvieron vivas las tradiciones gastronómicas irlandesas mientras estuvieron entre nosotros. Y ella también es una gran cocinera.

Emilio R. Moya

Fuentes: alimentosdeirlanda.es, paravivirenirlanda.com, aprendingingles.com/blog, irlandeando.com,
Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

1 Comentario
  1. Me encantó la nota,muy completa. Sobre todo el enfoque geográfico e histórico que de alguna manera justifica los ingredientes y las combinaciones y hacen honor al dicho “se me hace agua la boca”.

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