El loco del vino

Lo suyo empezó hace rato, más de 10 años. Cuando no tantos hablaban de vinos, y muchos menos lo hacían desde el lado cultural y no por esnobismo.
Hoy no pasa un día sin que alguien lo pare en la calle para hacerle algún comentario, muchas veces gracioso, sobre su labor como difusor gastronómico.
Cuenta que con un pedazo de queso y una botella en la mano rumbeaba para la radio en aquellas noches de sábado hace más de una década. También sonríe, casi incrédulo, al repasar que llegó a hablar de vinos en 11 medios de manera simultanea. Dice, con orgullo, que nunca se fijó si un proyecto era rentable antes de iniciarlo, sino que simplemente se puso a andar.
Hoy sigue con la radio, en su programa Un Buen Día se habla de vinos, gastronomía y todo lo imprescindible para pasarla lo mejor posible en estos tiempos complicados. Pero no es solo eso, su conciencia social y su visión humanista amplían la charla, sumando al programa otras voces; artistas, creadores, economistas, emprendedores, y sus laderos generan diálogos que pregonan con el ejemplo que es posible, que no hay brechas insalvables, que más allá de apropiaciones partidarias que pudieran haberse hecho, si se puede.

En su recorrido, este loco apasionado por lo que hace, fue jurado de importantes degustaciones de vino y de concursos de coctelería a nivel local y nacional.
Desde hace ya 8 temporadas, intenta acercarle el vino a la gente a través de su espacio en el programa de televisión Sabores de Campo que llega no solo a cientos de miles de rosarinos sino que traspasa fronteras con su emisión en la señal de Telefe Internacional.

Su perfil bajo lo hace discreto, austero, y muchas veces prefiere que sus logros y los demás hablen de su trabajo. Pero su orgullo es evidente al ver los resultados. Brillan sus ojos al contar que en Descorchados; la guía de vinos sudamericanos más importante a nivel mundial, se menciona a Rosario como la ciudad del creador de vinos que obtuvieron gran reconocimiento (ni más ni menos que el mejor de su categoría).

Una vez más, sin buscar resultados emprendió otra cruzada, la de hacer vino sin tener viñedos ni bodega. Cuenta que fue con la idea de aprender para poder transmitir la experiencia, y que hoy lo sostiene con mucho esfuerzo y la tozudez de la coherencia. Si te gusta algo, en este caso los vinos distintos, hay que hacer que haya más de ellos en el mercado, cueste lo que cueste. Mal no le fue. Con la ayuda de los muchos amigos que comunicar el vino le dio, inició ese recorrido en la vendimia 2014. Entusiasmado por la maravilla de hacer vino con sus propias manos, su creatividad lo llevó a generar nuevas ideas que fueron plasmándose en botellas.

En la actualidad tiene cuatro marcas activas. Contento, Conjunto, Confuso y Verdaderos Invisibles. Cada una con un concepto claro y bien preciso ante todo. Sus vinos han recibido importantes puntajes y recomendaciones de los principales críticos y periodistas especializados de nuestro país y el mundo, lo que lo hace soñar con que algún día alguien pueda beber sus creaciones en algún lugar del planeta donde otra persona muestre orgulloso haber descubierto un vino distinto.
Sus producciones limitadas (de 300; 500; ó 1200 botellas) muchas veces se agotan antes de que muchos puedan probarlas.

Eso hace a la experiencia de compartir esos vinos aun más especial sabiendo que quizás nunca los volvamos a ver, como sucedió con algunos de los asistentes a las ferias de San Pablo o Nueva York donde causaron una muy grata sorpresa.

Por suerte para nosotros, este loco del vino es nuestro, y lo suyo se consigue mas fácilmente por estos lares. Aproveche usted que puede. A pesar de sus escasez no son caros, porque este demócrata de la bebida nacional solo quiere contagiarnos su pasión y no llenarse los bolsillos.

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Editorial Diario La Capital

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